Antonio Hernández Lozano – Mensajes de Teresa de Jesús


Antonio Hernández Lozano
Nació en las Torres de Cotillas (Murcia) el 6 de septiembre de 1948. Apasionado desde joven por la escritura – tanto prosa como verso -, fue ganador del primer accésit de los Ill Juegos Florales de Las Torres de Cotillas 2009. Articulista de la Sección: Misterios Desvelados del grupo Radio Onda 92 Multimedia. Colaborando en diversos programas de radio y revistas literarias. Es conferenciante sobre temas trascendentes y espirituales como: la reencarnación, la mediumnidad, canalizaciones con el mundo espiritual, experiencias cercanas a la muerte, etc. Entre sus títulos publicados más conocidos, destacan: La Reencarnación Ley Universal, Fuera del tiempo, El guardián de mi destino, Desde el Astral de la Luz, La huella de los espiritus y la Esperanza Eterna.
Teresa de Jesús
Teresa Sánchez Cepeda Dávila y Ahumada nació en Ávila el 28 de marzo de 1515. Fue el tercer hijo de Don Alonso Sánchez de Cepeda, con su segunda esposa, doña Beatriz Dávila y Ahumada, la cual murió cuando la santa tenía catorce años de edad. Teresa fue criada por su piadoso padre, que era amante de libros serios, y por una tierna y piadosa madre. Después de su muerte y del matrimonio de su hermana mayor, Teresa fue enviada a las monjas Agustinas en Ávila para ser educada, tras dieciocho meses tuvo que abandonarlas debido a una enfermedad, para volver con la familia. Quiso tomar los votos y, al no obtener el consentimiento de su padre, en noviembre de 1535 abandonó en secreto la casa paterna para ingresar el Convento Carmelita de la Encarnación, en Ávila. Fue influenciada primero por los dominicos y luego por los jesuitas. Empezó a tener visiones y visitaciones divinas, que la obligaron a buscar consejo en sus confesores. Se le pidió a San Francisco de Borja y San Pedro de Alcántara, y después a varios dominicos (particularmente a Pedro Ibáñez y a Domingo Bañez), jesuitas, y a otros religiosos y sacerdotes seculares, discernir la obra de Dios y guiarla por un camino seguro. Los relatos contenidos en su Autobiografía, en las Relaciones, y en el Castillo Interior acerca de su vida espiritual conforman una de las biografías espirituales más importantes, que pueden ser comparadas solo con las Confesiones de San Agustín. A este periodo también pertenecen las extraordinarias manifestaciones, como la transverberación del corazón que experimentó, sus desposorios espirituales, y su matrimonio místico. Santa Teresa fundó el convento de Monjas de Carmelitas Descalzas de la Antigua Observancia de la Regla de San José de Ávila el 24 de agosto de 1562, y, después de seis meses, obtuvo el permiso para poder residir en él. Cuatro años después, recibió la visita de Juan Bautista Rubeo (Rossi), el General de los Carmelitas, quién no sólo aprobó lo que ella había hecho, sino que además le dio licencia para fundar otros conventos, tanto de frailes como de monjas. Casi de inmediato, fundó un convento de monjas en Medina del Campo (1567), Malagón y Valladolid (1568), Toledo y Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas y Sevilla (1575), y Caravaca (1576). Tras conocer a Antonio de Heredia, prior de Medina, y a San Juan de la Cruz, empezó su reforma de los frailes en 1568 y los primeros conventos fueron los de Duruelo (1568), Pastrana (1569), Mancera, y Alcalá de Henares (1570).
Ya anciana y con la salud resquebrajada continuó su labor, realizó más fundaciones, en Villanueva del la Jara y Palencia (1580), Soria (1581), Granada (a través de su asistenta la Beata Ana de Jesús), y Burgos (1582). Murió en Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582 y fue beatificada en 1614, y canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV. El lugar de Santa Teresa entre los escritores de teología mística no tiene comparación. En sus escritos sobre este tema, narra sus experiencias personales con gran claridad merced a una visión profunda y a su capacidad de análisis. El substrato tomista puede remontarse a la influencia de sus confesores y directores, muchos de los cuales pertenecían a la orden dominica. No tuvo ninguna intención de fundar una escuela, en el sentido literal del término, y no existe vestigio alguno en sus escritos de algún tipo de influencia del Areopagita, ni de las escuelas de mística patrística o escolástica, como se puede ver entre otros, en los místicos dominicos alemanes, sino que eligió un camino intensamente personal, siempre pendiente de las experiencias propias. Cultivó además Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que cuantos cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. También escribió Teresa poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Escribió Teresa también Cartas, publicada en distintos epistolarios. Los escritos de la santa católica se han traducido a casi todos los idiomas.
A todos los que me alentaron a bucear en mi interior, para poder sacar a la luz los hermosos sentimientos compartidos -durante tantos años- con el hermoso Espíritu de quien fuera en su última vida en la tierra, Teresa de Jesús. Ser maravilloso que fue, lo es, y lo será por siempre, muy especial para mí. Quiero dejar constancia de que Teresa de Jesús (1515-1582) rompía en su época los cánones establecidos por una iglesia “singular” que la tenía por visionaria, siendo denunciada y procesada por el tribunal de la Inquisición de Córdoba, Valladolid y Sevilla, de los que escapó, gracias a la amistad que unía a su familia con el rey de España Felipe II. Aunque después, fuera la misma Iglesia quien la subiría a los altares, nombrándola “Doctora y Abogada” de la misma.
Mensajes
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