Joaquín Trincado

En el movimiento espiritista hispanoamericano, el nombre de Joaquín Trincado es ampliamente conocido y respetado, tanto por su obra escrita como por el notable esfuerzo que realizó para divulgar los fundamentos del Espiritismo y colocarlos en sintonía con el progreso moral y social de la humanidad.
Nació en Cintruénigo, pequeña población navarra, el 19 de agosto de 1866. Desde joven mostró inclinación ideológica hacia las ideas liberales, republicanas y socialistas. Emigró a la Argentina en 1903 en donde ejerció su profesión de técnico electricista y vivió alternativamente etapas de prosperidad y dificultades. En Buenos Aires se casa con la Sra. Mercedes Riglos, con quien procrea tres hijos.
En 1909, conoció el Espiritismo en la Sociedad «Constancia», la más antigua de las instituciones espíritas argentinas, fundada en 1877. Al poco tiempo se mostró en desacuerdo con los criterios y orientaciones que allí imperaban y se dispuso a ordenar sus propias ideas, escribir libros y fundar una nueva organización espiritista. Así surgió en 1911, la «Escuela Magnético espiritual de la Comuna Universal», a cuyo crecimiento y consolidación, se consagró en cuerpo y alma. Guiada por la recia y carismática personalidad de su fundador, la EMECÜ alcanzó notable repercusión en varios países de habla hispana, y sus aulas de estudios o Cátedras se organizaron con un alto sentido de mística y disciplina. Demostrando una extraordinaria capacidad de trabajo, escribió numerosas obras, cuyos títulos más conocidos son: «Buscando a Dios», «El Magnetismo en su origen o Método Supremo», «El Espiritismo en su Asiento», «Filosofía Austera Racional», «Conócete a ti Mismo», etc…

La doctrina expuesta por Trincado concuerda con la filosofía espiritista codificada por Allan Kardec en el siglo XIX, en sus postulados básicos: existencia de Dios, preexistencia y supervivencia del espíritu, reencarnación, comunicación de los espíritus y la pluralidad de mundos habitados; aun cuando existen algunas diferencias semánticas y conceptuales entre ambas.
Trincado colocó un énfasis especial en deslindar al Espiritismo de cualquier tendencia religiosa; en combatir las prácticas curanderiles, supersticiosas y mercantilistas que, con demasiada frecuencia, se presentan en su nombre; y en otorgarle a la doctrina espírita un sentido progresista en favor de la justicia y la igualdad social. Se manifestó siempre y en forma contundente en pro de un Espiritismo racionalista y librepensador, enfrentado al dogmatismo y al clericalismo.
En las páginas de la revista «La Balanza» que fundó en 1933, y que circuló con una periodicidad quincenal, hizo pronunciamientos en torno de los asuntos más inquietantes de su tiempo, declarándose partidario de la independencia de Puerto Rico, apoyando la gesta patriótica de Augusto César Sandino en Nicaragua, abogando por la unión de los países hispánicos, oponiéndose a las guerras locales e internacionales, denunciando la voracidad capitalista y exigiendo satisfacción a las demandas básicas de los sectores humildes y preteridos de la sociedad. Atendiendo a sus enseñanzas que pregonan un igualitarismo económico, sin propiedad privada ni clases sociales, se fundaron en Argentina, varias granjas comunales, dedicadas a la producción agropecuaria, las cuales disfrutaron de gran prosperidad en sus manos iniciales.

Afectado en los pulmones y el corazón, desencarnó en su casa, en la capital argentina, el ilustre pensador y consecuente luchador espiritista, el 6 de diciembre de 1935.