Simón Athala Abdala

Simón Athala Abdala nació el lunes 08 de octubre de 1900, en una pequeña aldea de la Antigua Jerusalén, Medio Oriente, específicamente de la Antigua Palestina (hoy ISRAEL).
Nació bajo las costumbres y tradiciones judías, siendo su lengua materna el árabe. No se tiene con certeza el origen de la familia que lo vio nacer, no se conoce sobre quienes fueron sus padres ni sus hermanos. Palestina fue su cuna y es hasta hoy cuna de civilizaciones y religiones, es una encrucijada de caminos, es la Tierra Santa de Cristianos, Judíos y Musulmanes. Históricamente ha sido una región de conflictos religiosos territoriales que aún perduran hasta nuestros días de forma muy aguda en el llamado conflicto Árabe-Israelí. La antigua Jerusalén se caracterizaba por sus empobrecidas calles de aspecto abandonado, prácticamente despobladas y con caminos de tierra, por el que transitaban camellos y caballos; los humildes ropajes de los hombres, las mujeres y los niños mostraba la sencillez de la gente que vivía en la Palestina, la cual plasmaba la diferencia entre Tierra Santa y la Europa en aquellos años, en esas circunstancias nació el niño Simón Athala Abdala.
En esa época el país cursaba una relativa Paz, aún bajo el régimen del Imperio Otomano, floreciendo el comercio y al trabajo rudo, en esa región existían puertos marítimos donde llegaban y salían mercancías, siendo el Puerto de Jaffa el más importante el cual se encontraba al norte de la Ciudad Antigua, la única vía con una carretera habilitada en su momento para tránsito de carruajes, que al mismo tiempo era el más antiguo de esa región del Mediterráneo, y era comunicación con el resto del mundo.
Vivió una infancia de ambiente hostil y tenso, debido al conflicto político-social que vivía su país, momentos difíciles para él y su familia, pero lograron hacerlo crecer corporal y espiritualmente en una forma sana; inicio muy prematuramente con las actividades del trabajo rudo debido a las necesidades precarias del momento, asistía a reuniones religiosas en la mezquita de su lugar natal, desde muy pequeño ya tenía buena relación con sus semejantes y principalmente con el Patriarca, quien tuvo mucha influencia sobre él para su ya trazado destino.
Profesaba la religión Ortodoxa Cristiana, ahí, Él reconoció a Jesús de Nazareth como su verdadero Pastor y Guía, siendo esta la base de su doctrina evangélica. En su infancia hubo momentos de tristeza por observar el conflicto bélico que se vivía al iniciar la Primera Guerra Mundial en el año de 1914, y en consecuencia la caída del Imperio Otomano, aumentando más el conflicto interno en su país. Optó por elevar el pensamiento y la oración a la Espiritualidad Superior para así encontrar la Paz y la Tranquilidad en ese ambiente bélico. Así paso a la adolescencia ayudando a sus seres queridos, se caracterizó por poseer sentimientos muy ilustres y conocimientos espirituales, que en su momento lo fortalecían y le ayudarían a salir adelante. En su adolescencia despertaron sentimientos nobles altruistas, deseos de hacer el bien a las personas más necesitadas y ayudar a su familia, pensando en su futuro con la aspiración de mejorar la calidad de vida de su hogar pensó seriamente en emigrar de su país.
Aproximadamente alrededor de los 20 años, junto con otros jóvenes amigos que tenían la misma inquietud de la migración, pide orientación y consejo a la familia, así como al Patriarca de la mezquita, solicitando a este último, en forma privada, ya habiendo tomado la firme decisión de emigrar, le pide el cuidado de la familia hasta el regreso a su patria.
Posteriormente logrando el apoyo brindado por el patriarca, pudo solicitar el permiso a su gobierno para emprender el viaje en uno de los tantos barcos mercantiles que surcaban el mar Mediterráneo, en esos momentos ignoraba su destino, pero intuía que llegarían al continente americano donde en su momento florecía la paz y el trabajo, y por ser el nuevo mundo les favorecería el bienestar económico y social para él y sus compañeros de viaje. Recordando que emprendió el viaje a través de un navío mercantil que zarpaba en el Puerto de JAFFA en Palestina, el cual era el más antiguo de este país y que tenía mayor actividad comercial con el resto del mundo. Partiendo finalmente, él se ganaba ese viaje día con día a través del trabajo de limpieza y de carga de las mercancías, atracaban descargando y cargando en los diferentes puertos que delimitan el mar Mediterráneo, conociendo a muchas personas, de diferentes nacionalidades que hablaban diferentes idiomas, incluidas personas que hablaban el Idioma ESPAÑOL, y es ahí donde él inicia el conocimiento de ese idioma que tanto le serviría en su futuro para poder comunicarse, continuaban surcando el mar hasta llegar a las amplias aguas del Océano Atlántico, el cual atravesarían y llevaría al Nuevo Mundo, durando el viaje en un tiempo aproximadamente de 3 a 6 meses; siendo su destino final el Puerto de Tampico, Tamaulipas, México.
Llegando a dicho puerto, comenzaba sin saberlo la gran misión que Dios le tenía destinado para su espíritu encarnado. A esta edad al joven Simón Athala se le conoció como un hombre sencillo, humilde, trabajador, honesto, sensible; y físicamente de complexion robusta, de talla alta, tez morena, ojos de mirada profunda que transmitían paz y tranquilidad.
En la década de los años 20, la Ciudad y Puerto de Tampico cumplía casi 100 años de su fundación como Puerto Marítimo, era una Ciudad Prospera, época del auge del petróleo y el Desarrollo mercantil, la existencia de un aeropuerto le daba un auge como región prospera en vías de desarrollo, además del comercio, la ganadería y la agricultura lo potenciaban con un ambiente favorecedor, nuestro país acababa de padecer los efectos del estallamiento de la Revolución Mexicana durante el periodo de 1910 a 1917 y continuaban focos de violencia en las principales ciudades del país.
Simón y sus amigos, compañeros de viaje, llegaron al puerto de Tampico, logrando encontrar un lugar para descansar, esperando ansiosamente la mañana del día siguiente para ir en busca de un trabajo ennoblecedor. Poco tiempo fue la estancia en ese lugar, los jóvenes amigos separaron su grupo y sus caminos, dándole prioridad a la labor, es muy posible que fuesen llevados fuera de la ciudad dejando al conocido Simón en el puerto, humilde y sencillo no le importó vivir en un cuarto modesto carente de lujos, sin ambiciones en su corazón y mente, pudo vivir de forma tranquila.
Momentos difíciles agobiaban al hermano Simón, desprovisto de compañía en una tierra desconocida, perdía la esperanza en repetidas ocasiones. Los pensamientos nublaban su mente y la nostalgia por la vida que había dejado atrás comprimía su corazón. Poco a poco la densidad sus pensamientos iba disipándose, una extraña sensación de seguridad recorría su cuerpo hasta que las manifestaciones mediúmnicas empezaron a aflorar cada vez más. Una voz masculina resonaba en su mente, consolaba sus pesares y en repetidas ocasiones escuchaba con toda naturalidad. Durante las noches su espíritu se encontraba con una entidad de luz, noble de sentimientos, que le confesó ser su guía espiritual teniendo por nombre San Hilarión (Sacerdote seguidor de Jesús que encarno en los años de 292-372 en medio oriente).
Recibía de él no solo consuelo, igualmente ánimos para continuar fuerte y valeroso, orientándolo a su misión predilecta en esas tierras, a las cuales había llegado no por casualidad sino por planeación espiritual.
Dudoso del amplio panorama que le mostraba el Espíritu Guía, la espiritualidad amiga lo sumergía en sublimes energías superiores que confortaban su cuerpo y espíritu. La misión del joven hermano era la de practicar el pase magnético, transmitir fluidos sanadores para toda persona necesitada que fuese merecedora de la justicia divina. Aun así, no sabía cómo se daría tal ayuda; para lo cual su guía espiritual le indicaría la forma siguiente: “Tú Simón, tocaras a la puerta donde se encuentre el enfermo del cuerpo y del alma que nosotros mismos te indicaremos” despertando en él la facultad mediúmnica de la clariaudiencia en forma más natural, y fue así como sin reparos o pretextos comenzó al día siguiente la tarea titánica del auxilio al semejante.
Fue llevado a recorrer las colonias más humildes y de alta marginación en la ciudad de Tampico, donde a través de solicitar un vaso con agua, entablaría conversación con los familiares del enfermo y así transmitiendo la palabra noble, llena de fe y esperanza.
Proporcionando la confianza necesaria a los familiares, se daba paso acercándose al enfermo prometiendo la oración, y ahí en la intimidad del hogar realizaba el pase magnético que provocaba la mejoría clínica del doliente, en la mayoría de las ocasiones de forma casi instantánea. Quedando admirados del fenómeno, los familiares lo llenaban de alabanzas deseosos de poder recompensarle monetariamente, sin embargo, humilde y sin ambición Simón rechazaba cualquier forma de pago, orientado por su guía espiritual a nunca envanecerse por tales alabanzas, demostrando ser un adecuado instrumento para la espiritualidad superior.
Continuaron los trabajos de curación en forma cotidiana intercalándolos con pequeños trabajos modestos y honrados ofrecidos por conocidos y que él con gusto aceptaba, recibiendo la paga que le correspondía para subsistir, quedándose con lo necesario y compartiendo el resto con los desamparados del pueblo.
Su figura y hazañas fueron conocidas por la mayoría de los pobladores de Tampico y sus alrededores, cada vez más era recomendado para con otros enfermos, algunos solo recibían el buen consejo y los más necesitados obtenían la sanación de sus enfermedades por medio del pase. Abrazó a los pobres como hermanos en espíritu entendiendo las costumbres del pueblo tamaulipeco.
Llegó el momento más sublime de su estancia terrenal cuando conoció la Luz de la Ciencia Espirita. En este puerto de Tampico, ya existían círculos espiritas que eran dirigidos por personas serias, afiliadas en su momento a la Sociedad Espirita Mexicana, que tenía sede en la Ciudad de México. Atraído por el conocimiento que derrama el Espiritismo, entendió y amó más la gran misión en la que se encontraba, agradeciendo al Maestro Allan Kardec por tan noble enseñanza, resultado de su estudio los pensamientos y palabras que ofrecía eran aún más llenos de luz y sabiduría provocando mayor admiración de sus seguidores, por lo que en su momento se ganó en forma cariñosa el sobrenombre de «Maestro Simón «.
En esos estudios espiritas, conoció a muchas mujeres y hombres que le ayudarían a mantener la fe en Jesús y en Dios, y posterior a su desencarnación esas personas serían el enlace en la tierra para continuar el divino camino.
En sus momentos de reposo corporal, gustaba de acudir a la playa, donde no perdía oportunidad para la meditación y la oración, observando en el horizonte del Golfo de México el camino hacia su tierra natal, ahora desde la madurez del espíritu. También gustaba de meditar en la parte más alta de la ciudad de Tampico (hoy Plaza Pobladores de Tampico) donde daba inicio el famoso camino del Limonar (hoy la Avenida Hidalgo). Visitaba en forma esporádica un lugar para tomar alimentos llamado el «CAFE SELECTO» famoso en su tiempo, y obviamente de haber recorrido todas las calles, parajes, naciendo en él un amor por la Ciudad de Tampico. No se casó, vivía sólo para atención a los necesitados, atendía igual a pobres que a ricos que también lo solicitaban.
A la edad de 32 años, el día 01 de enero del año 1933, desencarnó en forma natural, sabiendo que había cumplido con la misión encomendada por el Divino Maestro. El pueblo lloró su partida y hasta ese último momento lo apoyaron para darle una cristiana sepultura, cooperándose con todo el amor que de ellos emanaba, realizando todos los funerals acostumbrados en nuestro país. Sus restos descansan hoy en el Panteón Municipal de la TRINIDAD de Tampico, Tamaulipas, México.
La existencia Simón es similar a la del distinguido SIMON DE CIRENE, conocido como Simón Cirineo en el pasaje del Calvario del Maestro Jesús, quien salió de la multitud para ayudarlo a cargar la cruz, formando parte en la vida de Jesús, esta enseñanza tiene para nosotros un gran significado.
La espiritualidad amiga nos informa, que nuestro amado guía espiritual Simón Athala Abdala fue en esa existencia SIMON CIRINEO. Por lo que sentimos una gran emoción, de tener a tan ilustre servidor como nuestro Guía Espiritual en la actualidad.
CONFEDERACION ESPIRITA KARDECIANA DE ORIENTE, A.C.