Historia del espiritismo en Brasil

En el siglo XIX, encontramos diversos relatos de personas que, sin conocimientos médicos específicos, daban recetas a enfermos. Conocidos como «médins receitists» o «médiums sanadores», estos individuos tenían una función distinta a la de los conocidos curanderos. Afirmando contar con la ayuda de poderosas entidades espirituales, desligadas de otras religiones, estas personas reivindicaban la presencia de espíritus que intervenían en el mundo material. Esta manifestación religiosa estaba muy próxima a la obra del francés Allan Kardec, que en 1857 sistematizó el conocimiento de la doctrina espiritista en su obra «El libro de los espíritus». Pronto, en la década siguiente, aparecieron en suelo brasileño los primeros ejemplares de esta obra. Al mismo tiempo, se fueron formando los primeros grupos espiritistas brasileños.
Uno de los primeros y más famosos entusiastas de la nueva práctica religiosa fue Bezerra de Menezes, quien, al convertirse a la nueva creencia, creyó experimentar la cima de la fe cristiana. Esta figura histórica del espiritismo brasileño abrazó la nueva religión influenciado por su experiencia con el médium João Gonçalves do Nascimento, que practicaba la curación en la ciudad de Río de Janeiro.

La gran aceptación de la práctica espiritista se debió a su capacidad de combinar elementos cultos y populares, en la que una persona de origen sencillo podía incorporar figuras de prestigio. Muchos de los adeptos de la época insistían en señalar cómo la nueva religión estaba en consonancia con los principios liberales y científicos en boga en la época. Un claro ejemplo de esta asociación puede verse en el hecho de que muchos republicanos y abolicionistas simpatizaban con el espiritismo.
Sin embargo, la nueva religión sufrió una gran oposición en un contexto histórico en el que el catolicismo tenía una gran presencia. En los códigos de leyes de la época y en las prescripciones de algunos psiquiatras, el espiritismo se consideraba una manifestación de locura mental. La fuerte oposición fue contrarrestada con la creación de la Federación Espírita Brasileña, en 1884. El trabajo de reconocimiento realizado por la FEB tuvo como objetivo sistematizar las prácticas y doctrinas arraigadas en la nueva confesión religiosa.
El crecimiento de la doctrina espírita en Brasil ganó impulso, especialmente con el surgimiento de una figura emblemática de esta religión: el médium Francisco Cândido Xavier, o Chico Xavier. A través de sus obras psicográficas, comenzó a popularizar aún más el Espiritismo. Entre sus obras, destaca «Brasil, Corazón del Mundo, Patria del Evangelio», en la que relata la intervención de los espíritus en diferentes acontecimientos de la historia nacional. Con el tiempo, el Espiritismo adquirió mayor prestigio entre las diferentes clases e instituciones. Por otro lado, muchos cultos afrobrasileños aún sufren mucho la desconfianza de las fuerzas del orden. Una de las razones de la mayor aceptación del Espiritismo es su política asistencial. La caridad, al ser un punto fundamental del Espiritismo, acabó acercando la visión positiva de esta fe a la razón.

En las últimas décadas, el papel de Brasil en el rumbo tomado por la doctrina espírita ha sido notorio. Una de las afirmaciones más interesantes de este papel central puede ser vista en el hecho de que personas de otras confesiones simpatizan con el Espiritismo. Tal vez con esto podamos entender por qué Brasil tiene un mayor contingente de practicantes espíritas y denominaciones apáticas a esta misma creencia.