Los muertos son los invisibles, pero no los ausentes

En efecto. Pero como quizás Ud. Tenga una idea diferente o un pensamiento equivocado, lo invitamos a reflexionar sobre lo siguiente: Si Ud. Cree en la existencia de Dios Creador de todo lo que existe y fuente de sabiduría, de bondad y de justicia ¿porqué mira entonces ese proceso natural de la Vida, “mal llamado muerte”, como un daño que se hace al que se va y como una pérdida irreparable, para los que quedan? ¿No será quizás porque Ud. tiene una idea más sombría de lo que realmente es y ningún conocimiento verdadero sobre su proyección espiritual? Compare, imaginariamente por un segundo nada más que las personas fueran semejantes a un automóvil, que se compone también de dos partes: Una esencial, el motor equivalente al Espíritu y otra secundaria, la carrocería, equivalente al cuerpo físico.
El Espíritu está hecho de naturaleza Divina y es “INMORTAL”. De allí extraemos los pequeños o grandes valores espirituales (según el grado de evolución alcanzado) en “continua experiencia” y “creciente adelanto” como: Los sentimientos, la inteligencia, la voluntad, el raciocinio, la solidaridad. La parte secundaria, aunque indispensable, corresponde al cuerpo físico y es la herramienta o instrumento al servicio del Espíritu. A diferencia de este último, el cuerpo es mortal, vale decir que tiene un plazo de existencia como todo lo que está hecho de sustancias materiales. Representa también la “fuerza” que es patrimonio de los irracionales y que, no obstante, adoptan algunos hombres para redimir sus problemas, descendiendo inconscientemente a la altura de aquellos.
Nuestro Planeta es la morada “sin fronteras ni discriminación de razas, color o nacionalidad” que nos alberga a todos transitoriamente, aunque muchas son las veces que venimos a este Mundo, en diferentes reencarnaciones y distintas épocas de la historia de la humanidad. ¿Con qué fin? Con el objeto de “aprender”, de “adquirir experiencia”, de pulirnos y así evolucionar. La suma de los resultados, es decir, lo positivo en realizaciones solidarias y mejoramiento de nuestra moral, de nuestro ser. Nuestra personalidad, nos preparará para incursionar en dirección de otros Mundos o Planos de existencias más felices, aún no comprendidos por algunos seres humanos.
En cambio, la suma de lo negativo en hechos y procederes inmorales, si bien no son regresivos, aunque sí estancamientos, le dejarán la experiencia y enseñanza, pero para poder borrar esas “manchas morales” que por ignorancia dejó grabadas en su Espíritu, quizás necesite pasarlas por el “crisol del dolor”, a semejanza de la acción que realiza el cirujano, cuando tiene que extraer un tumor maligno. Por ejemplo. Ese tumor son los destinos angustiosos y dolorosos como el nacer ciego, sordo, mudo, inválido, enfermedades incurables, accidentes etc.
El Espíritu encerrado dentro del cuerpo, es como un preso dentro de su celda y la ventana de la celda, es como los cincos sentidos del cuerpo por medio de los cuales el Espíritu se comunica con el exterior. Cuando llega el momento de “partir” o “muerte del cuerpo”, éste se disgrega porque está hecho de sustancias materiales y el Espíritu recobra su libertad. El proceso que se opera en esos instantes, es muy semejante a la trasformación que tiene lugar cuando el gusano, sinónimo de cuerpo muere, y su esencia interior, Espíritu se convierte en mariposa y vuela; deja su celda.
El Espíritu viene del “Mundo Espiritual” y nace en nuestro “Mundo Material”. Cumplida su existencia aquí, regresa al “Mundo Espiritual”.