Los deberes de los Espíritas

Todo espirita está consciente de que debe cumplir con dos deberes fundamentales. El primero de ellos es trabajar por su propio progreso espiritual. El segundo, es contribuir al progreso de sus hermanos, auxiliándolo en su perfeccionamiento.
Para poder cumplir con ambos deberes, el espirita primero debe aprender y para aprender es necesario estudiar. Los espiritistas deben ser muy estudiosos. En este sentido, el espirita debe desarrollar la humildad de ser enseñado, pero a la vez debe transformarse en maestro, ya que instruir es una de las tareas más sobresalientes de todo espirita.
El conocimiento que los espiritas deben brindar, se compone de dos partes:
1. Enseñanza de la Moral Cristiana.
2. Enseñanza de la Doctrina Espirita.
La Moral Cristiana se aprende en el evangelio de Jesús, y los fundamentos del espiritismo, se estudian en los libros escritos por aquellos grandes espíritus como Allan Kardec, a quien nuestro Padre le encomendó la tarea de codificar la doctrina.
Todo espirita sabe que debe combatir los vicios y la ignorancia. Por sobre todas las cosas, los espiritas tienen el alto deber de dar el ejemplo. El ejemplo es el mejor de los maestros; los espiritas deben vivir una vida honrada y cumplir fielmente todos sus deberes. Esta es la noble tarea que les toca a los espiritas ejecutar.
Esta es una tarea que requiere mucha devoción y abnegación, ya que es una misión grandiosa y divina, sin embargo, ningún espirita debe ufanarse de lo que hace, ya que lo único que realiza es el cumplimiento de su obligación para con el Padre.
Por tal motivo, todo espirita, al concluir su labor del día, debe elevar al Padre una oración y decir desde el fondo de su corazón: «Padre, soy tu siervo y apenas cumplí hoy con mi deber».