Maria O´Neill

María O’Neill, escritora, se inició en la teosofía, interesándose posteriormente por el espiritismo, al que dedicó hasta el final de sus días una gran parte de su existencia. Participó en el I Congreso Espírita Portugués y dio a la FEP la más dedicada colaboración. Fue parte del cuerpo redactor de la revista Espiritismo, en la que siempre colaboró.
Persona «abierta a todas las ansiedades e inquietudes del pensamiento, su vida fue un apostolado de ideas generosas y bellas». Su obra literaria, bastante extensa, incluía una colección de cuentos infantiles, considerados los mejores en lengua portuguesa, en aquella época, y que fueron traducidos a varias lenguas. Se inició literariamente con un libro de poesía, «Nimbos», prefaciado por Bulhão Pato, a la que se «siguieron otros trabajos, algunos de notable valor, como «La Lucha de Sentimientos», «Ilusión Deshecha», «Un Drama de Celos», «Amar es sufrir», «Un compromiso feliz», «Salmos de Amor», «Vida Real», «Almas Femeninas», «La Víbora», «Hojas Sueltas», «El Collar de Vera», «El Amor todo lo consigue», entre otros.
No fue menos fecunda su actividad filantrópica, porque su grandeza moral la llevó a ser discreta, a hacer el bien sin alardes de generosidad, repartiendo por los necesitados sus ahorros y el rendimiento de sus trabajos literarios, con una simplicidad maternal.
Compañera y maestra, dedicada como pocos a la Federación Espírita Portuguesa, ejemplificó de forma superior el ideal que la hizo notada por la desassombración y pureza como lo supo servir… Señora de vasta cultura, miembro de la academia de Letras, siempre ha sido consi-derada un espíritu brillante y de carácter superior… Dentro de la FEP era un elemento coordinador y armonizador entre aquellos que a veces se encontraban en desacuerdo, llevándolos, así, a ponderar sus actitudes, a veces juzgadas insoluble.
María O’Neill sorprendia a todos los que la oían con su verbo fácil, su lucidez y razonamiento límpido. Auténtica mujer de armas se desdobla en conferencias y más conferencias, habiendo dado especial apoyo a los espíritas algarvios y alentejanos que la invitaban a menudo a conferenciar. Pudimos encontrar varias referencias elogiosas a María O’Neill en «Comércio do Porto» (17-11-1929), «Gazeta de Coimbra» (28-11-1929), «O Primeiro de Janeiro» (28-11-1929), entre muchos otros periódicos ilustres de la época.
En 1930 parte para Brasil donde realiza una serie de conferencias sobre temas literarios y espíritas. El éxito es grande por tierras de Santa Cruz. Regresa a Lisboa y parte de nuevo para Brasil, esta vez en febrero de 1932, donde la esperaban muchas conferencias versando espiritismo. Su estado de salud era bastante grave cuando desembarcó en Bahía, habiendo decidido regresar a Lisboa con urgencia.
Desencarno en el mar abierto dos días después de haber iniciado el viaje de regreso, es decir, el 23 de marzo de 1932. Su cuerpo fue arrojado al mar, como preferían los místicos hindúes, con quienes María O’Neill tenía profundas afinidades, como discípula de Annie Besant y de Blawatsky, mientras que su espíritu inmortal demandaba otras paradas de la espiritualidad en busca de nuevos horizontes.