Irma Scheilla

La Hermana Scheilla es una personalidad conocida por dos de sus encarnaciones. La primera tuvo lugar en Francia entre 1572 y 1641, cuando se llamaba Jeanne Frances Frémiot. A los 20 años se casó con el barón de Chantal y, siguiendo la predicación de su marido, decidió seguir el mismo camino. En 1610, la pareja fundó la Congregación de la Visitación de María en Annecy. De 1612 a 1619, la Baronesa dirigió una de las casas fundadas en París y llegó a ser Superiora de la Orden de la Visitación, pero luego regresó a la sede de la Orden. Más de un siglo después de su muerte, en 1767, fue canonizada por la Iglesia Católica como Santa Juana de Chantal.
La otra reencarnación de la que se tiene constancia se produjo con el nombre de Scheilla. Esta vez vivió en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Fue por poco tiempo, ya que Scheilla se desencarnó en el campo de batalla a la edad de 28 años. Trabajaba como enfermera y estaba de guardia.
¿Quién era la hermana Scheilla en el espiritismo?
Scheilla es un nombre muy conocido en la literatura espiritista. Esto se debe a que la espiritista Scheilla entró en contacto con importantes médiums que publicaron importantes obras en Brasil, como Chico Xavier. Pero el papel de la hermana Scheilla en el Espiritismo va más allá de los mensajes que envía y publica en sus libros. Scheilla realiza un trabajo espiritual muy importante en la Colonia Espiritual Alvorada Nova.
Hermana Scheilla: la enfermera de arriba
En su última encarnación, Scheilla fue enfermera. Según cuentan, se dedicaba plenamente a su profesión y siempre daba prioridad al sufrimiento de los demás. Este estilo no sólo permaneció, sino que se perfeccionó en el mundo espiritual, y Scheilla fue llamada la Enfermera de Arriba. En la Colonia Espiritual Alvorada Nova, Scheila coordina un equipo que forma el consejo de la residencia de ancianos. Con el apoyo de hermanos y hermanas encarnados, ella promueve la curación espiritual de los espíritus en ambos niveles.
El grupo de la Hermandad Espírita de la Hermana Scheilla, con sede en Belo Horizonte, trabaja en la espiritualidad traída por la Hermana Scheilla.
La historia del grupo relata que el 16 de octubre de 1949, Espíritu Scheilla refrendó la fundación del primer grupo de la Hermandad en el país e hizo la siguiente declaración:
«Amigos míos, que la paz del Maestro fortalezca nuestras intenciones. Nuestro grupo de fraternidad será uno de los pilares que nos dará, a nosotros y a todos los que a él acudan, momentos de recompensa y alegría interior. Pronto estaremos realizando una obra maravillosa que nos traerá nuevas y crecientes alegrías. Que el Padre nos escuche y nos bendiga».
Divaldo Franco, uno de los mayores médiums y oradores espiritistas, comparte una de sus historias con la Hermana Scheilla. En esta ocasión, en la que también estaba presente Chico Xavier, la enfermera celestial apareció para curar un dolor de garganta que le venía molestando mucho.
La Hermana Scheilla nos regaló hermosos pensamientos y valiosas enseñanzas que fueron transmitidas a través de los médiums.
1. Luz en la casa
Organicemos nuestro círculo del hogar evangélico. El hogar es el corazón del organismo social. Nuestra misión en el mundo comienza en casa. Dentro de las paredes del templo familiar nos preparamos para la vida con todos. Fuera, en el gran campo de la experiencia pública, seremos la continuación de lo que ya somos en la intimidad de nosotros mismos. Evitemos la frustración espiritual y busquemos el cultivo sublime de nuestros ideales con Jesús en la reliquia doméstica. El Evangelio comenzó en el pesebre y permaneció en el humilde y laborioso hogar de Nazaret antes de extenderse por todo el mundo. Mantengamos viva la llama de nuestra esperanza en el hogar, estudiando la revelación divina, practicando la fraternidad y creciendo en amor y sabiduría, pues, según la promesa del Evangelio redentor, Jesús estará «donde haya dos o tres corazones en su nombre» y nos sostendrá en nuestro ascenso hacia la luz celestial, hoy, mañana y siempre.
2. La receta exacta
Hay tres actitudes que pueden ayudarte a alcanzar una mayor paz interior. La oración sincera abre tu corazón para que puedas entrar en contacto con las energías del Altísimo. Trabajar por el bien te permitirá purificar tu mente y te conducirá a mayores logros. El amor por los que sufren te ayudará a superarte a ti mismo para que puedas encontrar al Padre en tu corazón. Oración, trabajo y amor son la receta adecuada para que la luz de tu espíritu se difunda e ilumine tus pasos.
3. Pensar y querer
El hombre es capaz de desarrollar sofisticados sistemas de radar para detectar la presencia extranjera a grandes distancias, pero aún no ha conseguido construir un sistema de vigilancia en torno a su propia mente. Cada pensamiento establece una conexión. Al pensar, el ser interactúa con sus semejantes y establece conexiones en función del campo mental que le rodea. Cuando la situación es generada por pensamientos desafortunados, se establecen presencias no deseadas del plano extrafísico, consolidando el inicio de procesos coercitivos que pueden envolver a la persona en dolorosos procesos de sometimiento. Sin embargo, hay que subrayar que hay un largo trecho entre acercarse a un pensamiento infeliz y aceptarlo en nuestro campo mental. Los pensamientos infelices se dan en todas las personas del mundo. Sin embargo, debemos estar lo suficientemente atentos como para enfrentarnos a ellos con el escudo del sentido común para que nuestra vida interior pueda desarrollarse sobre la base de un equilibrio deseable. Piensa con amor y la luz de tus pensamientos te iluminará desde dentro.
4. Siembra esperanza
Hay millones de ellos. Viven en chozas y palacios. Muchos se esconden bajo la apariencia de un puesto temporal. Son los desesperados del mundo. Se les puede encontrar en la calle, en el trabajo, en sus propias casas. Criaturas que se han visto envueltas en pruebas y han perdido el corazón y el equilibrio. Estas personas han visto a sus seres queridos pasar al más allá sin darse cuenta de que la vida continúa. Uno fue golpeado por una larga enfermedad. Otro fue golpeado por la decepción y empezó a desconfiar de todo el mundo. No les critiques ni les cuestiones. Ayúdales. Escucha con interés y ayuda con amor. Cada mente es un campo que hay que cultivar. Sembrar esperanza es el deber de todo aquel que ha encontrado la luz de la verdad. Por supuesto, la misericordia divina sabe apoyar a los que sufren. Pero Jesús no prescinde de la cooperación de todos los aprendices del bien para aliviar el sufrimiento y dar esperanza a los que lloran.
5. Salud y amor
Si te esfuerzas por conseguir una salud física y espiritual integral, aprende a amar. Al igual que la linfa que brota del pozo se convierte en un río que riega el terreno que atraviesa, el amor que brota del corazón fraterno se convierte en una energía luminosa que favorece el equilibrio de las células. Quienes han aprendido el valor del verdadero amor saben salir de sí mismos para ir al encuentro de los demás. Por eso no conocen la soledad.
Además de sus mensajes, la Hermana Scheilla también nos dejó una hermosa oración que fue publicada en el libro Visão Nova, de Chico Xavier.
«¡Amado Jesús!
Te pedimos que bendigas nuestra casa de fraternidad y esperamos tu ayuda para que podamos poner en práctica el amor que nos has dado.
Ayúdanos a practicar la misericordia y la comprensión, enseñándonos a olvidar el mal y a cultivar el bien, en la paciencia y la tolerancia de unos con otros.
Ayúdanos a comprender y a servir para que nuestra fe no sea inútil.
Acoge con caridad el plan de cada día y anímanos a trabajar edificantemente para que nuestro tiempo no sea inútil.
Sobre todo, Señor, concédenos humildad, para que la humildad nos haga instrumentos dóciles en tus manos.
Y agradeciéndote el privilegio de trabajar en nuestro templo de oración, alabamos hoy y siempre tu infinita bondad.»