Evidencias sobre la Mediumnidad: El Don de Lenguas

Varios fueron los amigos que me insistieron en que hablara sobre los vestigios que se podrían encontrar en la Biblia sobre los médiums, y bien, como podremos comprobar, tanto en los libros del Viejo como del Nuevo Testamento, hay varios capítulos y versículos que se refieren, sin duda alguna, a las manifestaciones mediúmnicas.
Aunque en esta ocasión, daré unas pequeñas pinceladas sobre el tema, me ceñiré solo a aquellos que tratan sobre el “don de lenguas”, que después enumerare, por si algún curioso tiene el gusto de buscarlos y profundizar en ellos.
Queridos todos, los milagros no existen, pero sí la facultad o capacidad que tienen algunas personas para visionar, escuchar, predecir, curar y, aunque el termino: “echar los demonios del cuerpo” no es el correcto, es posible poder apartar a un espíritu acoplado a un médium.
Los espíritus, dependiendo del grado de elevación que tengan, vienen a él, para dar un mensaje, un testimonio a nivel general o familiar, a comunicar cosas futuras o, en busca de ayuda, ya que la mayoría de ellos no suelen tener conciencia de haber fallecido y, aunque los hay que la tienen, no son capaces de elevarse por sus apegos al mundo que les perteneció.
En el caso concreto de los supuestos demonios que, como tal no existen, debemos de hablarles siempre con amor, con la intención de encauzarles para que se eleven a la Luz, dejando el mundo físico al cual ya no pertenecen, cesando así la angustia y la coacción que ejercían sobre la persona en su acoplamiento. Así, es como hacían los Apóstoles de Jesús con los supuestos endemoniados: elevar preces por ellos e incluso, haciéndoles imposición de manos sobre sus cabezas.
Jesús fue la mediumnidad de las mediumnidades, fue un ser maravilloso y entrañable que, en su misión, dejó en nuestro mundo las enseñanzas del Cristo Planetario. Sé que habréis escuchado muchas veces referirse a él como Jesucristo, pero yo os puedo asegurar de que se trata de dos entidades distintas. El Cristo, es el Gobernador Espiritual del planeta Tierra, y Jesús, su embajador entre los hombres, portavoz de su palabra y enseñanzas.
Veremos que tal y como hacía Jesús, en sus supuestos milagros, y digo supuestos, porque como tal no existieron, pues como se ha demostrado, los médiums de efectos físicos, podían hacer igual que él hizo en su tiempo. En uno de los próximos textos espirituales, os hablare de un Jesús que, a estas alturas del siglo XXI, sigue siendo el gran desconocido para muchos.
Tampoco es correcta la palabra posesión, nadie posee a nadie, el espíritu se acopla a una mediumnidad abrazando sus centros vitales o chacras que utiliza a su antojo, siempre y cuando esta sea una mediumnidad incipiente y no sepa ni domine su propia voluntad, dejándose arrastrar por las perniciosas influencias del ser que se acerque a él, con no muy buenas intenciones.
Bien, como os dije al principio, iremos desgranando sus múltiples facetas, para que a cada paso que demos, el tema sea más comprensible y familiar para todos. Ahora vemos el caso que hoy nos ocupa sobre “El don de lenguas”, reflejado en el Nuevo Testamento:
Corintios: Capítulo 12, versículos: 10, 28, 30.
Capítulo 13, versículo 1 y 8.
Capítulo 14, versículos 2, 13, 19, 22, 27 y 39.
Hechos de los apóstoles: Capítulo 2, 6 y 46.
Marcos: Capítulo 16, versículo 17.
Judas: Capítulo 1, versículo 20.
Es importante saber que, una vez desencarnados, las conversaciones entre espíritus son telepáticas, a través de la energía que emanan, pues no utilizan la voz ni la palabra. Dicho “don” puede manifestarse de distintas maneras: Una persona con capacidad mediúmnica al acercarse el espíritu, este, le puede hacer hablar o escribir en el leguaje o idioma que, antes de desencarnar, este utilizara en la tierra, es lo que se denomina “xenogloxia”. Suele ocurrir, sobre todo, en médiums de efectos físicos que nombré anteriormente, llamados así, por ser los más capacitados para producir fenómenos materiales.
También se puede dar, a través de una regresión o, en una sesión de hipnotismo, el llevar al paciente a revivir una vida anterior, que ocurriera en un país distinto al que actualmente vive, y este se expresara en el idioma del lugar al que perteneció. Y, aún hay una tercera vía, según los “expertos”, las personas que tiene múltiple personalidad y en momentos puntuales, pueden hablar en idiomas que, en su presente vida nunca han conocido. Hemos de tener en cuenta que el espíritu es inmortal, y cuanto aprende en sus anteriores vidas, queda registrado, como si fuese un archivo, y en ciertos momentos, puede aflorar a la persona y expresar cualquier cosa aprendida anteriormente.
Sobre esto siempre han existido muchas especulaciones, tanto a favor como en contra, como en todas las cosas que el ser humano no es capaz de controlar, ni sabe cómo desentrañar, tildándolas de fenómenos paranormales.
Como no, al día de hoy, la Iglesia cataloga todas estas manifestaciones como cosa del demonio, de hecho, tacha el espiritismo o, como ellos dicen “hablar con los muertos” de pecado mortal y lo tiene prohibido. Sin embargo, en el pasado, cualquier persona, hombre o mujer que fuese capaz de manifestar tal o cual “don”, si pertenecían a la iglesia, estos eran tomados por santos, ya que lo que ocurría a través de dichas facultades era tildado de “milagros” y, por ende, estos eran subidos a los altares. Pero cuando esas mismas manifestaciones ocurrían en personas que no pertenecían a su credo, eran acusados de brujos o brujas, hacían pactos con el diablo y de ellos ya se encargaba la “Santa Inquisición” como candidatos a la hoguera o, torturándoles hasta la muerte, en aras de una confesión, para que los pobres que caían en desgracia, renunciaran de satanás, y quizá así, Dios tuviera misericordia de ellos y se salvaran.
Que buena son algunas cosas de la historia, entre ellas, lo que actualmente llaman la hemeroteca, ya que a pesar de los años que pasen, siempre, como el archivo del espíritu, se puede echar mano de él y ponerse al día.
Antonio Hernández Lozano