Dr. Anastasio García López

El Dr. Anastasio García López (Nacimiento 27 de abril de 1823 en Ledaña, Cuenca, fallecimiento 1 de mayo de 1897 en Sevilla), fue un destacado médico, cirujano, homeópata, hidrólogo, político y espírita. Un personaje polifacético en todo caso, destacando su labor escrita, tanto a través de sus libros como del periodismo.
Demócrata y republicano, fue diputado a las Cortes en 1873.
Alumno destacado
Huérfano de padre a la edad de cinco años, los constantes afanes maternales lograron que empezara en 1838 los estudios de Filosofía en el Seminario e Instituto de segunda enseñanza de Murcia hasta 1841, donde obtuvo el grado de bachiller en Filosofía con las mejores notas.
En 1841 comenzó los estudios de médico cirujano en el Colegio de Medicina de San Carlos de Madrid, hasta que, en el año 1848, obtiene el título de Licenciado con matrícula y premio extraordinario.
Fue alumno interno, pensionado, desde 1843 hasta 1848.
En diciembre de 1847 obtendría el de regente de segunda clase de filosofía, en psicología y lógica, por unanimidad. De Filosofía y Letras algunos años después. Y el de Doctor por la Universidad de Salamanca en 1870.
Comolicenciado en Medicina y Cirugía, se desempeñó en distintos pueblos de la Península, entre ellos como médico titular de Cebreros (Ávila), Navalperal de la Mata (Cáceres).
Subdelegado de Medicina al poco tiempo, comisionado por el Gobierno para estudiar una epidemia especial en los pueblos de Casatejada y Serrejón, y analizar las aguas de la Fuente del Oro.
Siete años de práctica de la medicina tradicional fueron bastante para llevar al ánimo del Dr. García López el desencanto de los éxitos que soñara obtener en beneficio de la humanidad doliente confiada a sus cuidados. La gota que colmó su vaso, fue una neuralgia que en vano trató de combatir y de curar en un cliente con los medios ordinarios que la antigua medicina aconsejaba.
Conocedor del nuevo método del Dr. Hahnemann, ensayó en aquella enfermedad rebelde los medios indicados, consiguiendo con satisfacción y con sorpresa la curación de aquel mal que había resistido a su pericia en los tratamientos más recomendados.
Desde entonces – corría el año 1855 – dedicó todo su talento y sus afanes a profundizar y a ensanchar cada vez más sus conocimientos en el método homeopático, dirigiendo su investigación no solamente a los principios fundamentales de esta escuela esencialmente vitalista y como tal en perfecta armonía con las convicciones filosóficas que hacía tiempo profesaba, sino también a la materia médica de Hahnemann, fuente inagotable de saludables indicaciones terapéuticas.
Fue introductor también del Espiritismo en España, presidente de la Sociedad Espiritista Española y fundador de su órgano de expresión, El Criterio Espiritista (1868), del que fue director en varias etapas.
Fue fundador de la Sociedad espiritista denominada La Fraternidad Universal y del periódico del mismo título, donde publicó artículos filosóficos y dio innumerables conferencias, no ya tan sólo sobre la doctrina espiritista, sino sobre todas las ramas del saber humano en las que su poderosa inteligencia alcanzó altos vuelos.
Anastasio García López fue uno de los diputados que presentaron y suscribieron el proyecto de ley sobre el estudio del Espiritismo en la enseñanza secundaria y universitaria.
Sobre cómo es que se hizo espiritista, él mismo lo cuenta y lo reproducimos tal cual, fue publicado en la revista El Buen Sentido (Lérida, octubre de 1882).
Mi Conversión al Espiritismo
Cuando mi buen amigo Huelves (Se refiere a Joaquín Huelves Temprado) publicó en El Buen Sentido un artículo encaminado a explicar cómo había él llegado a ser espiritista, invitando a otros a que escribiesen también su conversión a esta doctrina, me pareció un pensamiento aceptable, como todos los suyos, y me creí obligado a seguir su ejemplo, correspondiendo de este modo a los deseos del benemérito adalid de nuestra escuela, D. José Amigó y Pellicer, a quien hace tiempo ofrecí enviarle la presente nota, que he redactado con el recuerdo de mis creencias pasadas y es, por lo tanto, la expresión fiel de la evolución de mi espíritu desde que tuve uso de razón.
Desde muy niño, cuando apenas tenía tres años, perdí a mi padre, y mi educación quedó, por consiguiente, al exclusivo cuidado de mi virtuosa madre, imbuyéndosenos todo lo que constituye el dogma de la iglesia católica romana. Mas ya en aquella tierna edad mi razón infantil se rebelaba algún tanto contra lo que me decían eran misterios y yo hacía multitud de preguntas a mi madre y a otras personas que merecían mis respeto, ora sobre el pecado original, ora sobre la confesión y la comunión, ora sobre el cambio sustancial del vino y de la ostia en carne y sangre de Cristo, y sobre otra porción de asuntos que se resistían a mi inteligencia y con cuyos problemas me hacía impertinente casi siempre, imponiéndoseme silencio con la máxima de que todas esas y otras cosas debía creerlas sin que jamás me inspirasen dudas, porque la fe en lo que enseñaba la Iglesia estaba por encima de lo que mi razón me sugiriera…….
El Dr. Anastasio García López falleció en la ciudad de Sevilla el día 1 de mayo de 1897, a los setenta y cuatro años, víctima de una fiebre infecciosa palúdica, contra la cual fueron estériles los esfuerzos de la ciencia.
…No lloréis los que quedáis por los que se van, porque ellos no dejan de estar entre vosotros, aunque hayan franqueado el pórtico del templo de la verdadera luz, pues desde su nueva morada irradian su fluido hasta vuestro espíritu…
Quisiera daros una condensación de norma moral, pero es casi imposible. Sin embargo, seguid este consejo: Miraos mucho por dentro, y seréis tolerantes con los de afuera.
Porque querer conocer a Dios, y no conocerse, es invertir el orden de adelantamiento.
Anastasio García López, en el Almanaque Espiritista para 1873, editado en Madrid. Hemeroteca Municipal de Madrid.
El Dr. García López fue un médico destacado, pero también un propagador infatigable de la doctrina espiritista y de la medicina homeopática. En este sentido fue autor de numerosos artículos, libros y opúsculos interesantes.