Victorien Sardou

Fue miembro de la Academia Francesa desde 1877 y un fecundo dramaturgo francés, médium psicógrafo que trabajó con Allan Kardec. Encarnó y desencarnó en París (5 de septiembre de 1831 – 8 de noviembre de 1908). Abandonó la Medicina atraído por la literatura. Nació para el teatro. Poseía el don del movimiento, de la vida y de un diálogo fácil. Sus piezas estaban hábilmente construidas. Fue autor de 578 trabajos, entre ellos La Famille Benoîton y L’Oncle Sam, comedias de intrigas y de costumbres. Madame Sans-Gêne, La Tosca, Thermidor y Patrie figuran entre sus trabajos dramáticos más notables.
Su primera pieza, La Taverne des Étudiants, se presentó en el Odeón y no alcanzó mayor éxito. Rabagas se convirtió en la más conocida. También produjo libretos de óperas y escribió, entre otras obras, textos sobre el Espiritismo, así como dibujos mediúmnicos. Entre estos últimos destacan: Los dibujos de Júpiter, realizados por el Espíritu Bernard Palissy, París, 1858. Kardec, al referirse a este trabajo, no se preocupa por la autenticidad de la descripción, ya que no se ocupa de lo que ocurre en otros mundos, y ruega que no se pierda de vista que su objetivo es, ante todo, el estudio del fenómeno (Revista Espírita, agosto de 1858).
Victorien Sardou, en el artículo explicativo Habitaciones en Júpiter, anota que para ciertas personas convencidas de la existencia de los Espíritus, como nosotros, debe ser motivo de asombro que los Espíritus tengan sus habitaciones y sus ciudades (Revista Espírita, agosto de 1858). Fue uno de los adeptos más ardientes del Espiritismo y un médium favorecido por las comunicaciones de los Espíritus superiores (Revista Espírita, marzo de 1859 – Charlas Familiares).
Fue uno de los médiums de Kardec en la Société Parisienne des Études Spirites, fundada en París el 1 de abril de 1858, junto con Camille Flammarion y Pierre-Gaëtan Leymarie. Sardou relató al redactor de Éclair que, al ingresar en los medios espiritistas, una de las personas con las que se encontró en el salón del señor Roustan, en la rue Tiquetonne, fue Allan Kardec, cuando el futuro Codificador del Espiritismo era aún un mero curioso.