¡Давай, давай!

Eleva en esta mañana tu pensamiento de amor y en él invoca a mi Dios. Portento de mil razones, que al hombre dan soluciones cuando se trata de amar. ¿Qué podrás pedir tu más si tu alma se perfuma y es de mi Dios la ventura que alienta tu caminar? ¿No viste en ese pesar que la vida te presenta, las pruebas que como riendas deberás de dominar? Pues cual potro corre ya tu mundo en feroz carrera, pero equivocó la meta que le conduce al final.
Por eso tú ten presente, que el amor nunca es ausente ni del alma postergado, es sentimiento plasmado que las entrañas conmueve, y es más puro que la nieve, si es en Dios enamorado.
Vuélcate en razón sentida de un compromiso sellado, que en el amor fue pactado entre almas de valía, por eso de noche y día es tu dolor consolado y en tu espíritu plasmado, el por qué estás en la vida.
Cicatrizará tu herida dando luz a tu semblante, ¿no te parece bastante recuperar la alegría? Pues eleva ya a porfía, como las aves al cielo, que para ti no es misterio lo que mi alma sentía, y por lo que ayer moría, hoy te lo mando en mi anhelo.
Dios es Padre, Luz y Vida, siendo en sus hijos presente, pobre del alma que ausente en la ignorancia camina, y en sinrazón desvaría perdiéndose en una muerte, pues muerte llamo a la vida de aquél que a mi Dios olvida, siendo un paria en su suerte.
Es trabajo y calentura lo que tú mundo provoca, ¡adelante!, ¡lucha ahora!, que en un mañana verás, la gloria que te ha de dar Aquél que me envía ahora, a mostrarte en nueva aurora lo que un día alcanzarás.
Тереза де Хесус
Psicografiado por Antonio Hernández Lozano