María Agustina Guffain Lanzó de Doittau (1870-1929)

La espiritista María Agustina Guffain Lanzó de Doittau fue una pionera infatigable con una visión y una pasión por el cambio social, y, aún más importante, fue una mujer con una enorme devoción por su familia. A principios del siglo XX, Agustina Guffain fue considerada una de las líderes más influyentes de su tiempo. El perfil de la vida de Agustina que emerge de documentos históricos de su familia, su literatura, y noticias, aunque incompleto, revela algunas de sus experiencias personales. También muestra las influencias más importantes de su sistema de creencias y su profunda dedicación al Movimiento Espiritista en el Puerto Rico de esa época.
Su juventud
Agustina Guffain nació el 24 de abril de 1863 en Mayagüez, Puerto Rico. Fue la tercera hija de los franceses Pedro Bruno Guffain Rebollé y Juana María Celestina Lanzón de Vernoes. Sus padres llegaron a Puerto Rico en la década de 1840, durante un período de tremendo Desarrollo económico y eventualmente se establecieron en Mayagüez. Los Guffain-Lanzón eran miembros prominentes y bien educados de las comunidades de Mayagüez y Cabo Rojo. Agustina tenía un hermano, Carlos Pedro, que nació en 1854, y una hermana, María Rafaela, que nació en 1860. La familia se quedó por muchos años en Puerto Rico, donde fueron dueños de varias empresas exitosas.
No se sabe exactamente cómo Agustina desarrolló su creencia en el Espiritismo. Podríamos suponer que emergió por su familia de descendientes franceses que vivían en el mismo país del padre del Espiritismo, Allan Kardec (1804-1869). Es decir, se podría specular que la familia Guffain-Lanzón en Francia estuviese expuesta a la doctrina kardeciana y que la semilla de esa filosofía se sembrara en Agustina en su crianza. También pudo haber contribuido que ella escuchara las conversaciones de su padre con otros intelectuales. Es probable que la influencia del Espiritismo en Agustina ocurriera cuando dicho movimiento alcanzó su cúspide en la región y en toda la Isla.