{"id":4514,"date":"2024-09-05T09:39:16","date_gmt":"2024-09-05T09:39:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevo-renacer.com\/?page_id=4514"},"modified":"2024-09-05T09:59:03","modified_gmt":"2024-09-05T09:59:03","slug":"resignacion-en-la-adversidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/nuevo-renacer.com\/it\/resignacion-en-la-adversidad\/","title":{"rendered":"Resignaci\u00f3n en la Adversidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-861d16bf alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7e335f0c9287bc793405eb763db5b29a\"><strong>Resignaci\u00f3n en la Adversidad<\/strong><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-9d505017 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/resignacion-1024x536.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4516\" style=\"width:478px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/resignacion-1024x536.jpg 1024w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/resignacion-300x157.jpg 300w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/resignacion-768x402.jpg 768w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/resignacion-18x9.jpg 18w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/resignacion.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-83192931 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-d089e00ffd2da32556853ca85399ae47\">El sufrimiento es una ley de nuestro mundo. En todas las condiciones, en todas las edades, bajo todos los climas, el hombre ha sufrido y tambi\u00e9n ha llorado. A pesar de los progresos morales, millares de Seres se inclinan a\u00fan bajo el peso del dolor. Las clases superiores no est\u00e1n exentas de males. En los Esp\u00edritus cultos, la sensibilidad m\u00e1s despierta y m\u00e1s exquisita conduce a impresiones m\u00e1s vivas. El rico, como el pobre, sufre en su carne y en su coraz\u00f3n. Desde todos los diversos puntos del globo, la lamentaci\u00f3n humana sube hacia el Espacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-f00631f50233b015742f2a7f315f93cb\">Aun en el seno de la abundancia, un sentimiento de abrumaci\u00f3n, una vaga tristeza se apodera a veces de las almas delicadas. Comprenden que la felicidad es irrealizable en la Tierra y que s\u00f3lo luce con fugitivos rel\u00e1mpagos. El Esp\u00edritu aspira a vidas y a mundos mejores; una especie de intuici\u00f3n le dice que la Tierra no lo es todo. Para el hombre alimentado por la Filosof\u00eda de los Esp\u00edritus, esa intuici\u00f3n vaga se cambia en certidumbre. Sabe ad\u00f3nde va y conoce el porqu\u00e9 de sus males y la raz\u00f3n de ser del sufrimiento. M\u00e1s all\u00e1 de las sombras y de las angustias de la Tierra, entrev\u00e9 el alborear de una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-f6164aeeead76d8ac1ada49d067dd997\">Para pesar los bienes y los males de la existencia; para saber lo que son la felicidad y la desdicha verdadera, hay que elevarse por encima del circulo estrecho de la vida terrena. El conocimiento de la vida futura y de la suerte que nos espera en ella nos permite medir las consecuencias de nuestros actos y su influencia sobre nuestro porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-ae457c8ad5293a035f9b9e2b6a6630a2\">Considerada desde este punto de vista, la desgracia, para el ser humano, no consistir\u00e1 ya en el sufrimiento, en la p\u00e9rdida de sus deudos, en las privaciones y en las miserias, no; consistir\u00e1 en todo lo que le manche, le empeque\u00f1ezca o le suponga un obst\u00e1culo para su adelanto. La desgracia, para el que s\u00f3lo considera el presente, puede ser la pobreza, los achaques o la enfermedad. Para el Espiritu desvinculado de lo Alto, ser\u00e1 el amor al placer, la soberbia y la vida in\u00fatil y culpable. No se puede juzgar una cosa sin ver todo lo que de ella se deduce, y, por eso, nadie comprender\u00e1 la vida si no conoce su finalidad y sus leyes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-b917f6e0d8120e66cd45da9f7d67d5ca\">Los padecimientos, al purificar el alma, preparan su elevaci\u00f3n y su felicidad, en tanto que los goces de este mundo, las riquezas y las pasiones la debilitan y le proporcionan en la otra vida amargas decepciones. As\u00ed pues, el que sufre en su alma y en su cuerpo, aquel a quien la adversidad abruma, puede esperar y levantar su mirada confiada hacia e\u00ed Cielo; paga su deuda al destino y conquista su libertad. En cambio, el que se complace en la sensualidad forja sus propias cadenas, acumula nuevas responsabilidades que pesar\u00e1n enormemente sobre sus d\u00edas futuros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-aca8d886494cb8751e8718ec50aa1f90\">El dolor, bajo sus formas m\u00faltiples, es el remedio supremo para las imperfecciones y para los achaques del alma. Sin \u00e9l, no hay curaci\u00f3n posible. Del mismo modo que las enfermedades org\u00e1nicas son con frecuencia el resultado de nuestros excesos, los padecimientos morales que nos atacan son la resultante de nuestras faltas pasadas. Tarde o temprano, esas faltas recaen sobre nosotros, con sus consecuencias l\u00f3gicas. Tal es la ley de justicia y de equilibrio moral. Sepamos aceptar sus efectos, como aceptamos los remedios amargos, las operaciones dolorosas, que han de devolver la salud y la agilidad a nuestro cuerpo. Aun cuando las tristezas, las humillaciones y la ruina nos abrumen, soport\u00e9molas con paciencia. El labrador desgarra el seno de la tierra para hacer brotar de ella la mies dorada. As\u00ed, de nuestra alma desgarrada surgir\u00e1 una abundante cosecha moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-0fc624508f9b1e98a1706f3c1d7c314e\">La acci\u00f3n del dolor separa de nosotros lo que es impuro y malo: los apetitos groseros, los vicios, los deseos, todo lo que viene de la tierra debe volver a la tierra. La adversidad es la gran escuela, el campo f\u00e9rtil de las transformaciones. Gracias a sus ense\u00f1anzas, las pasiones malas se truecan poco a poco en pasiones generosas, en amor al bien. Nada se pierde. Pero esa transformaci\u00f3n es lenta y dif\u00edcil. El sufrimiento, la lucha constante contra el mal, el sacrificio propio \u00fanicamente pueden realizarla. Con ellos, el alma adquiere la experiencia y la sabidur\u00eda. El fruto verde y \u00e1cido que esta alma era se cambia, bajo las ondas generadoras del padecimiento, bajo los rayos del sol divino, en un fruto dulce, perfumadas y maduras para los mundos superiores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-7e23d5f6cb93c650d2e2b47cc2cccf6d\">S\u00f3lo la ignorancia de las leyes universales nos hace aceptar nuestros males con disgusto. Si comprendi\u00e9semos cu\u00e1n necesarios son estos males para nuestro adelanto, si supi\u00e9semos saborear su amargura no nos parecer\u00edan una pesada carga. Todos odiamos el dolor, y s\u00f3lo comprendemos su utilidad despu\u00e9s que hemos abandonado el mundo donde el dolor ejerce su imperio. Su obra es fecunda, sin embargo. Hace fructificar en nosotros tesoros de piedad, de ternura y de afecto. Los que nunca lo conocieron valen poco. Apenas queda desbrozada la superficie de sus almas. Nada es profundo en ellos: ni el sentimiento ni la raz\u00f3n. Como no soportaron el sufrimiento, permanecen indiferentes e insensibles al de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-6dffa6cd6121a74221f8e817b7cc9ba0\">En nuestra ceguera, maldecimos nuestras existencias oscuras, mon\u00f3tonas y dolorosas; pero cuando levantamos nuestras miradas por encima de los horizontes limitados de la Tierra; cuando hemos discernido el verdadero motivo de la vida, comprendemos que esas vidas son preciosas e indispensables para dominar a los Esp\u00edritus soberbios, para someternos a esa disciplina moral, sin la cu\u00e1l no hay progreso alguno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-8bff57897ee142e84e5421d7d9f2dbd7\">Libres en nuestras acciones y exentos de males y de preocupaciones, nos dejar\u00edamos llevar de los arrebatos de nuestras pasiones y por los impulsos de nuestro car\u00e1cter. Lejos de trabajar en nuestro mejoramiento, no har\u00edamos m\u00e1s que a\u00f1adir nuevas faltas a nuestras faltas pasadas, en tanto que, comprimidos por el sufrimiento en existencias humildes, nos acostumbramos a la paciencia y a la reflexi\u00f3n, nos proporcionamos esa \u00fanica calma de pensamiento que nos permite o\u00edr la voz de lo alto, la voz de la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-94ed2fd96c00b981906590568a67f3e5\">En el crisol del dolor es donde se forman las almas grandes. A veces, ante nuestros ojos, unos \u00e1ngeles de bondad vienen a vaciar el c\u00e1liz de amargura, con el fin de dar el ejemplo a aquellos a quienes exalta el tormento de las pasiones. El sufrimiento es la reparaci\u00f3n necesaria, aceptada con conocimiento de causa por muchos de nosotros. Que esta idea nos inspire en los momentos de desfallecimiento; que el espect\u00e1culo de los males soportados con una resignaci\u00f3n conmovedora nos d\u00e9 fuerza para permanecer fieles a nuestros propios compromisos, a las resoluciones viriles adoptadas antes del regreso a la carne.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-6067b3aaa8433e1d932881ed05a9d01e\">La fe nueva ha resuelto el problema de la purificaci\u00f3n por el dolor. La voz de los Esp\u00edritus nos alienta en las horas dif\u00edciles. Los mismos que soportaron todas las agon\u00edas de la existencia terrestre nos dicen hoy: \u201cHe sufrido, y s\u00f3lo he sido feliz con mis sufrimientos. He rescatado muchos a\u00f1os de lujo y de molicie. El sufrimiento me ha ense\u00f1ado a pensar y a orar; en medio de las embriagueces del placer, jam\u00e1s la reflexi\u00f3n saludable hab\u00eda penetrado en mi alma, nunca la oraci\u00f3n hab\u00eda rozado mis labios. \u00a1Benditos sean mis padecimientos, puesto que por fin me han abierto el camino que conduce a la sabidur\u00eda y a la verdad!\u201d (Comunicaci\u00f3n medi\u00famnica recibida por el autor.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-3aee7ca44a95bad648af6591fb86dc88\">\u00a1He aqu\u00ed la obra del sufrimiento! \u00bfNo es la m\u00e1s grande de todas cuantas se realizan en la humanidad? Se prosigue en silencio y en secreto, pero sus resultados son incalculables. Apartando al alma de todo cuanto es bajo, material y transitorio, \u00e9sta se eleva y se orienta hacia el porvenir y hacia los mundos superiores. Le habla de Dios y de las leyes eternas. Ciertamente, es hermoso tener un final glorioso muriendo joven al combatir por el propio pa\u00eds. La historia registra el nombre de los h\u00e9roes, y las generaciones rinden a su memoria un justo tributo de admiraci\u00f3n; pero una larga vida de sufrimientos, de dolores pacientemente soportados es a\u00fan m\u00e1s fecunda para el adelanto del Esp\u00edritu. La historia no hablar\u00e1 de ello, sin duda. Todas estas vidas oscuras y mudas, vidas de lucha silenciosa y de recogimiento, caen en el olvido; pero quienes las realizaron encontraron en la luz espiritual su recompensa. S\u00f3lo el dolor ablanda nuestro coraz\u00f3n y aviva el fuego de nuestra alma. Es como tijeras que le dan sus proporciones arm\u00f3nicas, afinan sus contornos y le hacen resplandecer en su m\u00e1s perfecta belleza. Una obra de sacrificio, lenta y continua, produce mejores efectos que un acto sublime aislado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-8c4a2a1259905650620f39bc8940822b\">Consolaos, pues, todos vosotros, ignorados que sufr\u00eds en la sombra males crueles; y vosotros, a quienes se desprecia por vuestra ignorancia y por vuestras facultades restringidas. Sabed que entre vosotros se encuentran grandes Esp\u00edritus que quisieron renacer ignorantes para humillarse abandonando por alg\u00fan tiempo sus brillantes facultades, sus aptitudes y su talento. Muchas inteligencias son veladas por la expiaci\u00f3n; pero, en el momento de la muerte, caen esos velos, y aquellos a quienes se desde\u00f1aba por su poco saber, eclipsan a los soberbios que les rechazaban. No hay que despreciar a nadie. Bajo humildes y mezquinas apariencias, y aun en los idiotas y en los locos, grandes Esp\u00edritus ocultos en la carne expian un pasado temible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-1c898e0b1c8c195559e10ffe43570a26\">\u00a1Oh, vidas humildes y dolorosas, empapadas en l\u00e1grimas y santificadas por el deber; vidas de luchas y de renunciamientos; existencias de sacrificio por la familia, por los d\u00e9biles y los humildes; altruismos desconocidos, abnegaciones ignoradas, m\u00e1s meritorios que los sacrificios c\u00e9lebres!\u2026 Os hall\u00e1is en los escalones que conducen al alma a la felicidad\u2026 A vosotras, a los obst\u00e1culos, a las humillaciones de que sois objeto es a quienes se debe su pureza, su fuerza y su grandeza. S\u00f3lo vosotras, en efecto, en las angustias de cada d\u00eda, en las inmolaciones impuestas, pon\u00e9is de manifiesto la paciencia, la resoluci\u00f3n, la constancia y toda la sublimidad de la virtud, y \u00e9sta os dotar\u00e1 de la aureola espl\u00e9ndida prometida en el Espacio para las frentes de aquellos que sufrieron, lucharon vencieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-b2c357dcab79e7dec70d331d5a794cbe\">Si existe una prueba cruel, es la p\u00e9rdida de los seres amados, cuando, uno tras otro, se les ve desaparecer, arrebatados por la muerte, y la soledad se forma poco a poco a nuestro alrededor, plena de silencio y de oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-500d2b1f51958cb38112e286b7b8bb2a\">Estas huidas sucesivas de todos los que nos fueron queridos son otras tantas advertencias solemnes; nos arrancan a nuestro ego\u00edsmo; nos ponen de manifiesto la puerilidad de nuestras preocupaciones materiales y de nuestras ambiciones terrenas, y nos invitan a que nos preparemos para emprender el gran viaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-25c09044ace7dbe824d768b6f5dec5a0\">La p\u00e9rdida de una madre es irreparable. \u00a1 Qu\u00e9 vacio se forma a nuestro alrededor cuando esta amiga, la mejor, la m\u00e1s antigua y la m\u00e1s segura de todas, desciende a la tumba! \u00a1Que los ojos que nos contemplaron con amor se cierren para siempre! \u00a1 Que los labios que se posaron tantas veces sobre nuestras frentes se enfr\u00eden!\u2026 El amor de una madre, \u00bfno es lo m\u00e1s puro y desinteresado .que hay? \u00bfNo es como un reflejo de la bondad de Dios?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-76f618203611ded70dde5cae2cd26019\">La muerte de nuestros hijos constituye tambi\u00e9n un venero de amargas tristezas. Un padre o una madre no podr\u00edan ver la desaparici\u00f3n del objeto de su cari\u00f1o sin experimentar un desgarramiento. En esas horas desoladas es cuando la Filosof\u00eda de los Esp\u00edritus nos presta un gran socorro. A nuestros pesares, a nuestro dolor al ver truncadas tan pronto unas existencias llenas de promesas, responde diciendo que una muerte prematura constituye con frecuencia un bien para el Esp\u00edritu que se va y se encuentra emancipado de los peligros y de las seducciones de la Tierra. Esta vida tan corta para nosotros inexplicable misterio ten\u00eda su raz\u00f3n de ser. El alma confiada a nuestros cuidados y a nuestras ternuras venia para completar lo que hab\u00eda tenido de insuficiente para ella una encarnaci\u00f3n precedente. S\u00f3lo vemos las cosas desde el punto de vista humano, y a eso se deben nuestros errores. La estancia de esos ni\u00f1os en la Tierra nos hubiera sido \u00fatil. Habr\u00eda hecho nacer en nuestro coraz\u00f3n las santas emociones de la paternidad, sentimientos delicados hasta entonces desconocidos para nosotros que enternecen y hacen mejor al hombre. Habr\u00eda formado, de nosotros a ellos, lazos lo suficientemente poderosos para que nos uniesen a ese Mundo Invisible que nos reunir\u00e1 a todos. Porque en eso estriba la hermosura de la Doctrina de los Esp\u00edritus. Con ella esos seres no quedan perdidos para nosotros. Nos abandonan por un instante, si bien estamos destinados a reunirnos con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-f518fc23608710ac27b950be2faf42bc\">\u00bfQu\u00e9 digo? Nuestra separaci\u00f3n no es mas que aparente. Esas almas, esos ni\u00f1os, esa madre bienamada est\u00e1n a nuestro lado. Sus fluidos y sus pensamientos nos envuelven: su amor nos protege. Podemos, incluso, algunas veces, comunicar con ellos y recibir sus est\u00edmulos y sus consejos. Su afecto hacia nosotros no se ha desvanecido. La muerte le ha hecho m\u00e1s profundo y m\u00e1s esclarecido. Nos exhortan a apartar lejos de nosotros esa vana tristeza, esos pesares est\u00e9riles cuyo espect\u00e1culo les hace desgraciados. Nos suplican que trabajemos con valor y perseverancia en nuestro mejoramiento, a fin de que volvamos a encontrarlos y nos reunamos con ellos en la vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-85c097ff0b5ebac94a0469b6e8535db4\">Luchar contra la adversidad es un deber; abandonarse, dejarse llevar por la pereza, sufrir sin reaccionar ante los males de la vida ser\u00eda una cobard\u00eda. Las dificultades que hemos de vencer ejercitan y desarrollan nuestra inteligencia. Sin embargo, cuando nuestros esfuerzos son superfluos, cuando se interpone en nuestro camino lo inevitable, ha llegado la hora de invocar a la resignaci\u00f3n. Ning\u00fan poder lograr\u00eda apartar de nosotros las consecuencias del pasado. Sublevarse contra la ley moral ser\u00eda tan insensato como pretender resistir a las leyes de la distancia y de la pesantez. Un loco puede tratar de luchar contra la naturaleza inmutable de las cosas, en tanto que el Esp\u00edritu sensato encuentra en el padecimiento un medio de reconfortarse y de fortificar sus cualidades viriles. El alma intr\u00e9pida acepta los males del destino; pero, con el pensamiento, se eleva por encima de ellos y hace de los mismos un pedestal para alcanzar la virtud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-0c4a2fb944ca2ea816f8bedf0c2b2b18\">Las aflicciones m\u00e1s crueles y m\u00e1s profundas, cuando son aceptadas con la sumisi\u00f3n que supone el consentimiento de la raz\u00f3n y del coraz\u00f3n, indican generalmente el t\u00e9rmino de nuestros males, el pago de la \u00faltima fracci\u00f3n de nuestra deuda. Es el instante definitivo en que importa permanecer firme, invocar a toda nuestra resoluci\u00f3n y a nuestra energ\u00eda moral, con el fin de salir victoriosos de la prueba y recoger sus frutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-1d0a84baae7b878cfb895ab2b9051d6a\">Frecuentemente, en las horas dif\u00edciles, la idea de la muerte acude a visitarnos. Nos es comprensible solicitar la muerte, pero no es verdaderamente deseable, sino despu\u00e9s de haber triunfado de todas nuestras pasiones. \u00bfPara qu\u00e9 desear la muerte si, no estando curados de nuestros vicios, necesitar\u00edamos a\u00fan de purificarnos con penosas reencarnaciones? Nuestras faltas son como la t\u00fanica del centauro pegada a nuestro Ser, y de la que s\u00f3lo el arrepentimiento y la expiaci\u00f3n nos pueden librar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-249fc62a06aa0076d3128e12d90fa927\">El dolor reina siempre como soberano en el mundo y, sin embargo, un examen atento nos demostrar\u00eda con cu\u00e1nta sabidur\u00eda y con qu\u00e9 previsi\u00f3n la voluntad divina ha graduado sus efectos. De etapa en etapa, la Naturaleza se encamina hacia un orden de cosas menos feroz, menos violento. En las primeras edades de nuestro planeta, el dolor constitu\u00eda la \u00fanica escuela y el \u00fanico acicate para los seres. Pero, poco a poco, el sufrimiento se aten\u00faa: los males espantosos, la peste, la lepra y el hambre, permanentes en otro tiempo, casi han desaparecido. El hombre ha dominado a los elementos, ha aproximado las distancias y ha conquistado la Tierra. La esclavitud ya no existe. Todo evoluciona y progresa. Lenta, pero seguramente, a pesar de los retrocesos inherentes a la libertad, la humanidad se mejora. Tengamos confianza en la Potencia directora del Universo. Nuestro Esp\u00edritu limitado no sabr\u00eda juzgar el conjunto de su medios. S\u00f3lo Dios posee la noci\u00f3n exacta de esta ritmada cadencia, de esta alternativa necesaria de la vida y de la muerte, de la noche y del d\u00eda, del placer y del dolor, de donde se desprenden finalmente la felicidad y la elevaci\u00f3n de los Seres. Dej\u00e9mosle, pues, el cuidado de fijar la hora de nuestra partida, y esper\u00e9mosla sin desearla ni temerla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-317c0f4b6d8185d84b705270cf65d26a\">Por fin, queda recorrido el camino de los sufrimientos; el justo comprende que el t\u00e9rmino est\u00e1 pr\u00f3ximo. Las cosas de la Tierra palidecen cada vez m\u00e1s ante sus ojos. El sol le parece empa\u00f1ado, las flores incoloras y el camino m\u00e1s pedregoso. Pleno de confianza, ve aproximarse la muerte. \u00bfNo ser\u00e1 la calma tras la tempestad, el puerto despu\u00e9s de una traves\u00eda tormentosa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-c29e3c65ca58a9e97ad891df6de2d2b6\">\u00a1Qu\u00e9 grande es el espect\u00e1culo ofrecido por el alma resignada apresur\u00e1ndose a abandonar la Tierra, despu\u00e9s de una vida dolorosa! Dirige una \u00faltima mirada hacia su pasado; vuelve a ver, en una especie de penumbra, los desprecios padecidos, las l\u00e1grimas contenidas, los gemidos ahogados, los sufrimientos soportados brevemente. Siente soltarse con suavidad las trabas que le encadenaban a este mundo. Va a abandonar su cuerpo de barro, va a dejar muy lejos de si todas las servidumbres materiales. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda temer? \u00bfNo ha probado su abnegaci\u00f3n, no ha sacrificado sus intereses a la verdad y al deber? \u00bfNo ha bebido hasta el \u00faltimo vaso purificador?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-cf335402993b210fc845c81955ff4d15\">Ve tambi\u00e9n lo que le espera. Las im\u00e1genes fluidicas de sus actos de sacrificio y de renunciamiento, sus pensamientos generosos le han colocado jalones brillantes que se\u00f1alan el camino de su ascensi\u00f3n. Tales son los tesoros de su vida nueva. Distingue todo esto, y su mirada se levanta m\u00e1s a\u00fan hacia lo Alto, hacia la Altura que s\u00f3lo se escala con la luz en la frente y el amor y la fe en el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-adf683f2984079bb0865457ca833c447\">Ante este espect\u00e1culo, un j\u00fabilo celestial le penetra; casi lamenta no haber sufrido bastante. Una \u00faltima oraci\u00f3n, como un grito de alegr\u00eda, brota de las profundidades de su Ser y sube hacia su Padre, hacia su Due\u00f1o bienamado. Los ecos del Espacio repiten ese grito de liberaci\u00f3n, al cual se juntan los acentos de los Esp\u00edritus felices que se aglomeran en multitud para recibirle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-cb7c8a978c2d34d564eb4500e49ce652\"><em><strong>Le\u00f3n Denis <\/strong>&#8211; El Camino Recto<\/em> \u2503 <em>Concepto esp\u00edrita de la ley moral<\/em><\/p>\n<\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resignaci\u00f3n en la Adversidad El sufrimiento es una ley de nuestro mundo. En todas las condiciones, en todas las edades, bajo todos los climas, el hombre ha sufrido y tambi\u00e9n ha llorado. A pesar de los progresos morales, millares de Seres se inclinan a\u00fan bajo el peso del dolor. 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