{"id":4486,"date":"2024-09-05T07:00:07","date_gmt":"2024-09-05T07:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevo-renacer.com\/?page_id=4486"},"modified":"2024-09-05T08:25:33","modified_gmt":"2024-09-05T08:25:33","slug":"la-caridad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/nuevo-renacer.com\/it\/la-caridad\/","title":{"rendered":"La Caridad"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-3faf81c3 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0cfdb40981f7b639d2dc9052b31f7ad8\"><strong>La Caridad<\/strong><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-89eee550 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"504\" height=\"357\" src=\"https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/madre-teresa-de-calcuta-caridade-amor.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-4491\" style=\"width:428px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/madre-teresa-de-calcuta-caridade-amor.webp 504w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/madre-teresa-de-calcuta-caridade-amor-300x213.webp 300w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/madre-teresa-de-calcuta-caridade-amor-18x12.webp 18w\" sizes=\"(max-width: 504px) 100vw, 504px\" \/><\/figure>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-ee5c0aaf alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-83b54bfa1eb2cb3c6a8058e71a48f81c\">En contraposici\u00f3n a las religiones exclusivistas que han tomado por precepto \u201cfuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u201d, como si su punto de vista, puramente humano, pudiese decidir la suerte de los Seres en la vida futura, Allan Kardec coloca estas palabras a la cabeza de sus obras: \u201cFuera de la caridad, no hay salvaci\u00f3n\u201d. Los Esp\u00edritus nos ense\u00f1an, en efecto, que la caridad es la virtud por excelencia; s\u00f3lo ella da la llave de los cielos elevados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-6dc9b0703a64fb4fc66e9e044406dfd5\">\u201cHay que amar a los hombres\u201d, repiten, de acuerdo con Cristo, que resumi\u00f3 en estas palabras todos los mandamientos de la ley moral. Pero los hombres no son amables -se objetar\u00e1-. Demasiada maldad se alberga en ellos, y la caridad es muy dif\u00edcil de ser practicada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-5a583d5452900eefe1b9b68defc00008\">Si los juzgamos as\u00ed, \u00bfno es sino porque nos complacemos en considerar \u00fanicamente los malos aspectos de sus caracteres, sus defectos, sus pasiones y sus debilidades, olvidando con demasiada frecuencia que nosotros mismos no estamos exentos de ellos, y que si ellos tienen necesidad de caridad nosotros no tenemos menos necesidad de indulgencia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-5c586892b432700c1910297df2f63674\">Sin embargo, no s\u00f3lo el mal reina en este mundo. Tambi\u00e9n hay bien en el hombre, hidalgu\u00eda y virtudes. Hay, sobre todo, sufrimientos. Si queremos ser caritativos y debemos serlo, tanto por nuestro propio inter\u00e9s como por el del orden social, no nos obstinemos, en nuestros juicios acerca de nuestros semejantes, en lo que puede llevarnos a la maledicencia y a la denigraci\u00f3n, y veamos en el hombre, sobre todo, a un compa\u00f1ero de sufrimientos, a un hermano de armas en la lucha de la vida. Consideremos los males que padece en todas las categor\u00edas de la sociedad. \u00bfQui\u00e9n es el que no oculta una llaga en el fondo de su alma? \u00bfQui\u00e9n no soporta el peso de las tristezas y de las amarguras? Si nos colocamos en este punto de vista para considerar al pr\u00f3jimo, nuestra benevolencia se cambiar\u00e1 al punto en simpat\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-bdcee10fadd61184135ad2ae51df5174\">Se oye con frecuencia renegar contra la groser\u00eda y contra las pasiones brutales de las clases obreras, contra las codicias y las reivindicaciones de ciertos hombres del pueblo. \u00bfSe reflexiona lo suficiente en los malos ejemplos que les rodean desde la infancia? Las necesidades de la vida, las necesidades imperiosas de todos los d\u00edas les imponen una tarea ruda y absorbente. No tienen tiempo, no tienen ocasi\u00f3n de ocuparse de sus inteligencias. Las dulzuras del estudio y los goces del arte les son desconocidos. \u00bfQu\u00e9 saben ellos de las leyes morales, de su destino, de los resortes del Universo? Pocos rayos consoladores se deslizan por estas tinieblas. Para ellos, la lucha feroz contra la necesidad es de todos los instantes. La falta de trabajo, la enfermedad y la negra miseria les amenazan y les hostigan sin cesar. \u00bfQu\u00e9 car\u00e1cter no se agriar\u00eda en medio de tantos males? Para soportarlos con resignaci\u00f3n, se necesita un verdadero estoicismo, una fuerza del alma que es tanto m\u00e1s admirable cuanto que es m\u00e1s bien instintiva que razonada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-125b9b23e6a5b382ef3abd33d1324f31\">En lugar de arrojar piedras sobre estos desgraciados, apresur\u00e9monos a aliviar sus males, a enjugar sus l\u00e1grimas, a trabajar con todas nuestras fuerzas porque se produzca en la Tierra un reparto m\u00e1s equitativo de los bienes materiales y de los tesoros del pensamiento. No se sabe bien lo que pueden sobre esas almas ulceradas una buena palabra, una demostraci\u00f3n de inter\u00e9s, un cordial apret\u00f3n de manos. Los vicios del pobre nos indignan, y, sin embargo, \u00a1cu\u00e1nta disculpa hay en el fondo de su miseria! No pretendamos ignorar sus virtudes, que son mucho m\u00e1s asombrosas, puesto que florecen en el lodazal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-4e08370f36f728f6f1bfa417752776a7\">\u00a1Cu\u00e1ntas abnegaciones oscuras hay entre los humildes! \u00a1Cu\u00e1ntas luchas heroicas y tenaces contra la adversidad! Pensemos en las innumerables familias qne vegetan sin apoyo y sin auxilio; en tantos ni\u00f1os privados de lo necesario, en todos esos Seres que tiemblan de fr\u00edo en el fondo de reductos sombr\u00edos y h\u00famedos o en las buhardillas desoladas. \u00a1Qu\u00e9 papel el de la mujer del pueblo, el de la madre de familia en tales ambientes, cuando el invierno cae sobre la tierra, el hogar est\u00e1 sin fuego, la mesa sin alimentos y en el lecho helado unos harapos sustituyen a la manta, vendida o empe\u00f1ada para comprar pan! Su sacrificio, \u00bfno es de todos los instantes? \u00a1 C\u00f3mo su pobre coraz\u00f3n se destroza en presencia de los dolores de los suyos! El ocioso opulento, \u00bfno deber\u00eda avergonzarse de hacer ostentaci\u00f3n de su riqueza entre tanto sufrimiento? \u00a1Qu\u00e9 responsabilidad aplastante para \u00e9l, si en el seno de su abundancia olvida a los que abruma la necesidad!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-c8d8bee3cb2fd5b5efcaa91e1275ab6a\">Sin duda, mucho fango y muchas cosas repugnantes se encuentran en las escenas de la vida de los d\u00e9biles. Quejas y blasfemias, embriaguez y proxenetismo, hijos sin coraz\u00f3n y padres sin entra\u00f1as: todas las fealdades se confunden en ellas; pero bajo este exterior repulsivo existe siempre el alma humana que sufre, el alma hermana nuestra, digna siempre de inter\u00e9s y de afecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-e6c9ee3491ee0873a9f96efa61fb3c69\">Sustraer\u00eda al lodo de la cloaca, esclarecerla, hacerla subir, grada a grada por la escala de la rehabilitaci\u00f3n, \u00a1qu\u00e9 gran tarea! Todo se purifica con el fuego de la caridad. Es el fuego que abrasaba a los Cristo, a los Vicente de Pa\u00fal y a todos aquellos que, en su inmenso amor hacia los d\u00e9biles y los abatidos, encontraron el principio de su abnegaci\u00f3n sublime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-83366ff8447cc7d100f2b09590c9212d\">Lo mismo les ocurre a los que tienen la facultad de amar y de sufrir intensamente. El dolor es para ellos como una iniciaci\u00f3n en el arte de consolar y de tranquilizar a los dem\u00e1s. Saben elevarse por encima de sus propios males para no ver m\u00e1s que los males de sus semejantes y buscar remedio a ellos. De aqu\u00ed los grandes ejemplos dados por esas almas elegidas que, en el fondo de su desgarramiento y de su agon\u00eda dolorosa, encuentran a\u00fan el secreto de curar las heridas de los vencidos por la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-eefc7a1c2b65b08530e76111fca1fa94\">La caridad tiene otras formas diferentes de la solicitud para los desgraciados. La caridad material o bienhechora puede aplicarse a un cierto n\u00famero de semejantes bajo la forma del socorro, del sost\u00e9n o de los est\u00edmulos. La caridad moral debe extenderse a todos los que participan de nuestra vida en este mundo. No consiste en limosnas, sino en una benevolencia que debe envolver a todos los hombres, desde el m\u00e1s virtuoso al m\u00e1s criminal y regir nuestras relaciones con ellos. Esta caridad podemos practicarla todos, por muy modesta que sea nuestra condici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-384f51c9d40e7f981826862f450b1e9f\">La verdadera caridad es paciente e indulgente. No humilla ni desde\u00f1a a nadie; es tolerante, y si trata de disuadir es con dulzura, sin violentar las ideas adquiridas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-67e35f603aefb72597ababa691cf554d\">Sin embargo, esta virtud es escasa. Un cierto fondo de ego\u00edsmo nos lleva m\u00e1s bien a observar, a criticar los defectos del pr\u00f3jimo, en tanto que permanecemos ciegos para nosotros mismos. Cuando en nosotros existen tantos errores, ejercitamos de buen grado nuestra sagacidad en hacer resaltar los de nuestros semejantes. As\u00ed pues, la verdadera superioridad moral no existe sin la caridad y sin la modestia. No tenemos derecho a condenar en otros las faltas que estamos expuestos a cometer, y aun cuando nuestra elevaci\u00f3n moral nos hubiese emancipado de ellas para siempre, no debemos olvidar que hubo un tiempo en que nos debat\u00edamos entre la pasi\u00f3n y el vicio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-5456f1d9dbf28ec4e13dc61a485a9f48\">Existen pocos hombres que no tengan malas costumbres que corregir y enojosas inclinaciones que reformar. Acord\u00e9monos de que seremos juzgados con la misma medida que nos haya servido para juzgar a nuestros semejantes. Las opiniones que nos formamos acerca de ellos son casi siempre un reflejo de nuestra propia naturaleza. Estemos m\u00e1s dispuestos a disculpar que a condenar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-eb147ddf3dfd2cd6b3b379fcc5690b17\">Nada hay m\u00e1s funesto para el porvenir del alma que las malas conversaciones, qu\u00e9 esa maledicencia incesante que alimenta la mayor parte de las reuniones. El eco de nuestras palabras resuena en la vida futura; el humo de nuestros pensamientos mal\u00e9volos forma como una espesa nube en la que el Esp\u00edritu queda envuelto y oscurecido. Guard\u00e9monos de esas cr\u00edticas, de esas apreciaciones malignas, de esas palabras burlonas que envenenan el porvenir. Huyamos de la maledicencia como de una peste; retengamos en nuestros labios toda frase amarga dispuesta a escaparse de ellos. En esto estriba nuestra felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-c9b1869e1d69290a597afae197d0d269\">El hombre caritativo hace el bien en la sombra; disimula sus buenas acciones, en tanto que el vanidoso proclama lo poco que hace. \u201cQue la mano izquierda ignore lo que da la mano derecha\u201d dijo Jes\u00fas. \u201cEl que hace el bien con ostentaci\u00f3n ya ha recibido su recompensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-892fd6c646b59a494d20733761be68f3\">Dar a escondidas, ser indiferente a las alabanzas de los hombres es mostrar una verdadera elevaci\u00f3n de car\u00e1cter, es colocarse por encima de los juicios de un mundo pasajero y buscar la justificaci\u00f3n de los actos en la vida que nunca acaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-6c1249bbfb3fb1b7102e1e47fa71fb7b\">En estas condiciones, la ingratitud y la injusticia no pueden alcanzar al hombre caritativo. Hace el bien porque es su deber y sin esperar obtener ventaja alguna. No busca recompensas; deja a la ley eterna el cuidado de hacer que se deduzcan las consecuencias de sus actos o, m\u00e1s bien, ni siquiera piensa en ello. Es generoso sin c\u00e1lculo. Para favorecer a los dem\u00e1s, sabe privarse a si mismo, penetrado do la idea de que no existe m\u00e9rito alguno en dar lo superfluo. Por eso, el \u00f3bolo del pobre, el dinero de la viuda, el pedazo de pan partido con el compa\u00f1ero de infortunio tienen m\u00e1s valor que las larguezas del rico. El pobre, en su carencia de lo necesario, puede aun socorrer al que es m\u00e1s pobre que \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-493103155f0350de3972ae2beecb91e7\">Existen mil maneras de hacernos \u00fatiles, de acudir a socorrer a nuestros hermanos. El oro no agota todas las l\u00e1grimas ni cura todas las llagas. Hay males para los que una amistad sincera, una ardiente simpat\u00eda, una efusi\u00f3n del alma har\u00e1n m\u00e1s que todas las riquezas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-5eed153fd6b6d645c055b7c42aa16e45\">Seamos generosos para con los que han sucumbido en la lucha contra sus pasiones y han sido arrastrados por el mal; seamos generosos para con los pecadores, los criminales y los duros de coraz\u00f3n. \u00bfSabemos por qu\u00e9 fases han pasado sus almas y cu\u00e1ntas tentaciones habr\u00e1n tenido que soportar, antes de desfallecer? \u00bfPose\u00edan ese conocimiento de las leyes superiores que ayuda en las horas de peligro? Ignorantes, inseguras, agitadas por los soplos exteriores, \u00bfpod\u00edan resistir y vencer? La responsabilidad es proporcional al saber; se pide m\u00e1s al que posee la verdad. Seamos piadosos con los humildes, con los d\u00e9biles, con los afligidos y con todos aquellos que sangran por las heridas del alma o del cuerpo. Busquemos los ambientes donde los dolores abundan, donde los corazones se rompen, donde las existencias se consumen en la desesperaci\u00f3n y el olvido. Descendamos por esos mismos abismos de miseria, con el fin de llevar hasta ellos los consuelos que reaniman, las buenas palabras que reconfortan y las exhortaciones que vivifican, con el fin de hacer que brille la esperanza ese sol de los desgraciados. Esforc\u00e9monos en arrancar alguna v\u00edctima, en purificarla, en salvarla del mal, en abrirle el camino honrado. Solamente con la abnegaci\u00f3n y el afecto aproximaremos las distancias, prevendremos los cataclismos sociales, extinguiendo el odio que se alberga en los corazones de los desheredados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-a9c4dff9d57ea2135e525c12d409433c\">Todo cuanto el hombre haga por su hermano se graba en el gran libro fluidico cuyas p\u00e1ginas se desarrollan a trav\u00e9s del espacio, p\u00e1ginas luminosas donde se inscriben nuestros actos, nuestros sentimientos y nuestras ideas. Y esas deudas nos ser\u00e1n pagadas largamente en las existencias futuras. Nada queda perdido ni olvidado. Los lazos que unen a las almas a trav\u00e9s de las \u00e9pocas son tejidos con las buenas acciones del pasado. La sabidur\u00eda eterna lo ha dispuesto todo para el bien de los Seres. Las buenas obras realizadas en la Tierra constituyen para su autor un venero de infinitos goces en el porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-d1d76576ea7e7a8f6b9bb2d05a49d3cd\">La perfecci\u00f3n del hombre se resume en dos palabras: caridad y verdad. La caridad es la virtud por excelencia; es de esencia divina. Resplandece en todos los mundos y reconforta a las almas como una mirada, como una sonrisa del Eterno. Aventaja en los resultados al saber y al genio. \u00c9stos no se manifiestan sin algo de soberbia. Son reconocidos y a veces desconocidos; pero la caridad, siempre dulce y bienhechora, enternece los corazones m\u00e1s duros y desarma a los Esp\u00edritus m\u00e1s perversos inund\u00e1ndolos de amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-e0b0166bb06370235e49319a88b27dba\"><strong><em>Le\u00f3n Denis <\/em><\/strong>&#8211;<em> El Camino Recto \u2503 Concepto esp\u00edrita de la ley moral<\/em><\/p>\n<\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Caridad En contraposici\u00f3n a las religiones exclusivistas que han tomado por precepto \u201cfuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n\u201d, como si su punto de vista, puramente humano, pudiese decidir la suerte de los Seres en la vida futura, Allan Kardec coloca estas palabras a la cabeza de sus obras: \u201cFuera de la caridad, no 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