{"id":4417,"date":"2024-09-03T11:20:55","date_gmt":"2024-09-03T11:20:55","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevo-renacer.com\/?page_id=4417"},"modified":"2024-09-03T11:45:18","modified_gmt":"2024-09-03T11:45:18","slug":"la-soberbia-riqueza-y-pobreza","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/nuevo-renacer.com\/it\/la-soberbia-riqueza-y-pobreza\/","title":{"rendered":"La Soberbia. Riqueza y Pobreza"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-e091e741 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>La Soberbia. Riqueza y Pobreza<\/strong><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-014ae091 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"695\" src=\"https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/maxresdefault-1-1024x695.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4420\" style=\"width:399px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/maxresdefault-1-1024x695.jpg 1024w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/maxresdefault-1-300x204.jpg 300w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/maxresdefault-1-768x521.jpg 768w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/maxresdefault-1-18x12.jpg 18w, https:\/\/nuevo-renacer.com\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/maxresdefault-1.jpg 1061w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-3257d004 alignfull uagb-is-root-container\"><div class=\"uagb-container-inner-blocks-wrap\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-4946d245c63fdfab966f27eeedbc737c wp-block-paragraph\">De todos los vicios, el m\u00e1s temible es la soberbia, pues siembra tras de s\u00ed losg\u00e9rmenes de casi todos los dem\u00e1s vicios. En cuanto ha penetrado en un alma como en una plaza conquistada, se adue\u00f1a de ella, se acomoda a su gusto y se fortifica en ella hasta el punto de hacerse inexpugnable. Es la hidra monstrnosa siempre pre\u00f1ada y cuyos v\u00e1stagos son monstruos como ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-1d5dc9b3a8de51f03bb2c4f9d1350804 wp-block-paragraph\">\u00a1Desgraciado el hombre que se dej\u00f3 sorprender! No podr\u00e1 liberarse sino a costa de terribles luchas, a consecuencia de sufrimientos dolorosos, de existencias oscuras, de todo un porvenir de envilecimiento y de humillaci\u00f3n, pues este es el \u00fanico remedio eficaz para los males que engendra la soberbia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-73f1c3606c54936fbedf5d245680671c wp-block-paragraph\">Este vicio constituye el azote m\u00e1s grande de la humanidad. De \u00e9l proceden todos los desgarramientos de la vida social, las rivalidades de clases y de pueblos, las intrigas, el odio y la guerra. Inspirador de locas ambiciones, ha cubierto la tierra de sangre y de ruinas, y es tambi\u00e9n \u00e9l quien causa nuestros sufrimientos de ultratumba, pues sus efectos se extienden hasta m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, hasta nuestros destinos lejanos. No solamente nos desv\u00eda la soberbia del amor de nuestros semejantes, sino que hace imposible todo mejoramiento, abusando de nuestro valor y ceg\u00e1ndonos con nuestros defectos. S\u00f3lo un examen riguroso de nuestros actos y de nuestros pensamientos nos permitir\u00e1 reformamos. Pero \u00bfc\u00f3mo la soberbia se someter\u00eda a este examen? De todos los hombres, el soberbio es el que menos puede conocerse. Infatuado de su persona, nada puede desenga\u00f1arle, pues aparta con cuidado todo lo que puede esclarecerle; odia la contradicci\u00f3n, y s\u00f3lo se complace en la sociedad de los halagadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-9728a99fc21e6e96ee03f8cb5f48e6e3 wp-block-paragraph\">Como el gusano roedor en un buen fruto, la soberbia corrompe las obras m\u00e1s meritorias. A veces, incluso las torna perjudiciales para quienes la realizan. El bien, realizado con ostentaci\u00f3n, con un secreto deseo de ser aplaudido y glorificado, se vuelve contra su autor. En la vida espiritual, las intenciones, los m\u00f3viles ocultos que nos inspiran reaparecen como testigos, abruman al soberbio y reducen a la nada sus m\u00e9ritos ilusorios. La soberbia nos oculta toda la verdad. Para estudiar con fruto el Universo y sus leyes, se necesita, ante todo, la sencillez, la sinceridad, la rectitud del coraz\u00f3n y de la inteligencia, virtudes desconocidas para el soberbio. La idea de que tantos Seres y tantas cosas nos dominan le es insoportable y la rechaza. Sus juicios tienen para \u00e9l los l\u00edmites de lo posible; se resuelve dif\u00edcilmente a admitir que su saber y su comprensi\u00f3n sean limitados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-acc0ddf38dbfa42d7e7d380b8c057c64 wp-block-paragraph\">El hombre sencillo, humilde de coraz\u00f3n, rico en cualidades morales, llegar\u00e1 m\u00e1s pronto a la verdad, a pesar de la inferioridad posible de sus facultades, que el presuntuoso, va no de ciencia terrestre, sublevado contra la ley que le rebaja y destruye su prestigio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-47a6ad29e24031eaa0459b219aac3c3c wp-block-paragraph\">La ense\u00f1anza de los Esp\u00edritus nos pone de manifiesto, bajo su verdadera luz, la situaci\u00f3n de los soberbios en la vida de ultratumba. Los humildes y los d\u00e9biles de este mundo se encuentran all\u00ed m\u00e1s elevados; los vanidosos y los poderosos, empeque\u00f1ecidos y humillados. Los unos llevan consigo lo que constituye la verdadera superioridad: las virtudes, las cualidades adquiridas con el sufrimiento; en tanto que los otros han de abandonar a la hora de la muerte t\u00edtulos, fortuna y vano saber. Todo lo que constituye su gloria y su felicidad se desvanece como humo. Llegan al Espacio pobres, despojados, y esa s\u00fabita desnudez, contrastando con su pasado esplendor aviva sus preocupaciones y sus grandes pesares. Con una profunda amargura, ven por encima de ellos, en la luz, a aquellos a quienes desde\u00f1aron y despreciaron en la Tierra. Lo mismo les ocurre en las encarnaciones siguientes. La soberbia, la \u00e1vida ambici\u00f3n no puede atenuarse y extinguirse sino mediante vidas atormentadas, vidas de trabajo y de renunciaci\u00f3n, en el transcurso de las cuales el alma soberbia bucea en s\u00ed misma, reconoce su debilidad y se abre a mejores sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-aff480e53d500eacfa7a96069b14d3e3 wp-block-paragraph\">Un poco de sensatez y de reflexi\u00f3n nos preservar\u00e1 de estos males. \u00bfC\u00f3mo podremos dejarnos invadir y dominar por la soberbia, cuando nos basta contemplarnos para ver lo poco que somos? \u00bfSon, acaso, nuestro cuerpo y nuestros placeres f\u00edsicos los que nos inspiran la vanidad? La belleza es pasajera: una sola enfermedad puede destruirla. Todos los d\u00edas, el tiempo realiza su obra; algunos pasos m\u00e1s en la vida, y todas las ventajas quedar\u00e1n mustias, marchitas; nuestro cuerpo no ser\u00e1 m\u00e1s que una cosa repugnante. \u00bfAcaso se tratar\u00e1 de nuestra superioridad sobre la Naturaleza? Que el m\u00e1s poderoso, el mejor dotado de nosotros sea transportado a un desierto, y ello deber\u00e1 bastarle; que haga frente a los elementos desencadenados; que, aislado, se exponga a las c\u00f3leras del oc\u00e9ano. En medio de los furores del viento, de las olas o del fuego subterr\u00e1neo, \u00a1c\u00f3mo se revelar\u00e1 su debilidad!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-7799c5e678920e8afbdbbc2f182c00d4 wp-block-paragraph\">En las horas de peligro, todas las distinciones sociales, los t\u00edtulos y las ventajas de la fortuna se miden en su justo valor. Todos somos iguales ante el peligro, el sufrimiento y la muerte. Todos los hombres, desde el m\u00e1s alto al m\u00e1s miserable, est\u00e1n hechos con la misma arcilla. Revestidos de harapos o de suntuosos trajes, sus cuerpos son animados por Esp\u00edritus del mismo origen, y todos volver\u00e1n a encontrarse confundidos en la vida futura. S\u00f3lo su valor moral les distinguir\u00e1. El m\u00e1s grande en la Tierra puede convertirse en uno de los \u00faltimos en el Espacio, y el mendigo puede vestir un traje resplandeciente. No tengamos la vanidad de los favores y de las ventajas pasajeras. Nadie sabe lo que le reserva el ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-d34af06871a7ca169801731fbe87d84f wp-block-paragraph\">Si Jes\u00fas prometi\u00f3 a los humildes y a los peque\u00f1os la entrada en el reino celestial, es porque la riqueza y el poder engendran con demasiada frecuencia la soberbia, en tanto que una vida laboriosa y oscura es el elemento m\u00e1s seguro del progreso moral. En la realizaci\u00f3n de su tarea diaria, las tentaciones, los deseos y los apetitos malsanos asedian menos al trabajador; puede entregarse a la meditaci\u00f3n y desarrollar su conciencia; el hombre de mundo, por el contrario, es absorbido por las ocupaciones fr\u00edvolas, por la especulaci\u00f3n o por el placer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-ee7d87836f3bbc2c4e6bdb33ac67c830 wp-block-paragraph\">La riqueza nos liga a la Tierra con lazos tan numerosos y tan \u00edntimos, que rara vez consigue la muerte romperlos y librarnos de ellos. De aqu\u00ed las angustias del rico en la vida futura. Sin embargo, f\u00e1cil es de comprender que nada es nuestro en este globo. Los bienes a los cuales nos consagramos a toda costa no nos pertenecen m\u00e1s que en apariencia. Otros cien, otros mil, antes que nosotros creyeron poseerlos; otros mil, despu\u00e9s de nosotros, se arrullar\u00e1n con las mismas ilusiones, y todos los abandonan, tarde o temprano. Nuestro cuerpo mismo es un pr\u00e9stamo de la Naturaleza, y ella sabe muy bien recobrarlo cuando le conviene. Nuestras \u00fanicas adquisiciones duraderas son de orden intelectual y moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-aee982d1055a2cb30cddcae1097d94cf wp-block-paragraph\">Del amor a los bienes materiales nace la envidia. El que lleva en si este vicio puede despedirse de todo reposo y de toda paz. Su vida se convierte en un perpetuo tormento. Los \u00e9xitos, la opulencia del pr\u00f3jimo despiertan en \u00e9l ardientes codicias y una fiebre de posesi\u00f3n que le consumen. El envidioso no piensa m\u00e1s que en eclipsar a los dem\u00e1s, en adquirir riquezas de las cuales no sabe siquiera gozar. \u00bfExiste una vida m\u00e1s lamentable? Perseguir sin cesar una felicidad quim\u00e9rica, poner toda el alma en las vanidades cuya p\u00e9rdida nos desespera, \u00bfno es hacer un suplicio de todos los instantes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-212431b34ebf67bc9f0fb44cb887b74e wp-block-paragraph\">La riqueza no es, sin embargo, un mal por s\u00ed misma. Es buena o mala, seg\u00fan el empleo que se hace de ella. Lo importante es que no inspire soberbia ni dureza de coraz\u00f3n. Es preciso que seamos due\u00f1os de nuestra fortuna y no sus esclavos; es preciso que nos mostremos superiores a ella, desinteresados y generosos. En estas condiciones, la prueba peligrosa de la riqueza se hace m\u00e1s f\u00e1cil de soportar. No ablanda los caracteres, no despierta esa sensualidad casi inseparable del bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-19a17cdd5cbf1db75131bb6f318a05ab wp-block-paragraph\">La prosperidad es peligrosa por las tentaciones que da, por la fascinaci\u00f3n que ejerce sobre los Esp\u00edritus. Puede, sin embargo, ser la fuente de un gran bien cuando se dispone de ella con sensatez y mesura. Con la riqueza se puede contribuir al progreso intelectual de los hombres, al mejoramiento de las sociedades, creando instituciones ben\u00e9ficas o escuelas, haciendo participar a los desheredados de los descubrimientos de la ciencia y de las revelaciones de la belleza. Pero, sobre todo, la riqueza debe verterse sobre aquellos que luchan contra la necesidad, en forma de trabajo y de socorro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-e70b01f8184b8036a6a9d6af74b50e2c wp-block-paragraph\">Por el contrario, consagrar los recursos a la satisfacci\u00f3n exclusiva de la vanidad y de los sentidos es perder la existencia y crearse penosas dificultades. El rico deber\u00e1 dar cuenta del dep\u00f3sito que se ha hecho en sus manos para bien de todos. Cuando la ley inexorable, cuando el grito de su conciencia se eleven contra \u00e9l en ese mundo futuro en el que el oro no tiene ya influencia, \u00bfqu\u00e9 responder\u00e1 ante la acusaci\u00f3n de haber empleado en su \u00fanico provecho lo que deb\u00eda apaciguar el hambre y los sufrimientos de los dem\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-14ec7af334c9cc58cf7fdc6906b8dc76 wp-block-paragraph\">Cuando el Esp\u00edritu no se considera suficientemente armado contra las seducciones de la riqueza, debe apartarse de esa prueba peligrosa y buscar con preferencia una vida sencilla, lejos de los v\u00e9rtigos de la fortuna y de la grandeza. Si la suerte le destina, a pesar de todo, a ocupar un puesto elevado en este mundo, que no se regocije por ello, pues su responsabilidad y sus deberes ser\u00e1n mucho m\u00e1s extensos. Colocado en las categor\u00edas inferiores de la sociedad, que no se averg\u00fcence nunca de ello. El papel de los humildes es el m\u00e1s meritorio; son los que soportan todo el peso de la civilizaci\u00f3n; de su trabajo es de lo que se alimenta y vive la humanidad. El pobre debe ser sagrado para todos, pues pobre fue como Jes\u00fas quiso nacer y morir; la pobreza fue lo que escogieron Epicteto, Francisco de As\u00eds, Miguel \u00c1ngel, Vicente de Pa\u00fal y tantos otros nobles Esp\u00edritus que vivieron en este mundo. Sab\u00edan que el trabajo, las privaciones y el sufrimiento desarrollan las fuerzas viriles del alma, en tanto que la prosperidad las aminora. En el desprendimiento de las cosas humanas, unos encontraron la santificaci\u00f3n y otros el poder que proporciona el genio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-26068d5ad85af463fd7df35075a5c909 wp-block-paragraph\">La pobreza nos ense\u00f1a a compadecemos de los males de los dem\u00e1s, haci\u00e9ndonos conocerlos mejor, nos une a todos los que sufren; da valor a mil cosas para las cuales son indiferentes los dichosos. Los que no han conocido sus lecciones ignoran siempre uno de los aspectos m\u00e1s conmovedores de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-ecaeb43330ab41bae9853f539fe0f13d wp-block-paragraph\">No envidiemos a los ricos, cuyo esplendor aparente oculta tantas miserias morales. No olvidemos que bajo el cilicio de la pobreza se esconden las virtudes m\u00e1s sublimes, la abnegaci\u00f3n y el esp\u00edritu de sacrificio. No olvidemos tampoco que con las labores y la sangre, con la inmolaci\u00f3n continua de los humildes, viven las sociedades, se defienden y se renuevan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-link-color has-small-font-size wp-elements-082bc06c13f8a387c4a6c6c58be179d9 wp-block-paragraph\"><strong><em>Le\u00f3n Denis <\/em><\/strong>&#8211;<em> El Camino Recto \u2503 Concepto esp\u00edrita de la ley moral<\/em><\/p>\n<\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Soberbia. Riqueza y Pobreza De todos los vicios, el m\u00e1s temible es la soberbia, pues siembra tras de s\u00ed losg\u00e9rmenes de casi todos los dem\u00e1s vicios. 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